El presidente de CaixaBank, Jordi Gual (i), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar (d), en la presentación de los resultados de 2019. EFE/Manuel Bruque

Caixabank exige a Sánchez que ataje el déficit y la deuda

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La entidad que preside Jordi Gual avisa al Gobierno de que impulsar políticas públicas como las pretendidas debe ser compatible con controlar el déficit

Carles Huguet

Economía Digital

El presidente de CaixaBank, Jordi Gual (i), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar (d), en la presentación de los resultados de 2019. EFE/Manuel Bruque

Valencia, 31 de enero de 2020 (11:40 CET)

Caixabank lanza un aviso al presidente del Gobierno. La entidad celebra que, tras meses de interinidad, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llegaran a un acuerdo para formar un Ejecutivo de coalición, pero le piden moderación a la implementación de las políticas públicas prometidas. "Deben ser compatibles con la consolidación fiscal". Es decir: que vayan de la mano de una limitación del déficit y la reducción de la deuda pública.

En la presentación de los resultados de 2019​, el presidente de la entidad, Jordi Gual, elogió la estabilidad que da un Gobierno y su posibilidad de desarrollar políticas con perspectiva económica. Trató de no mojarse en exceso: "No me corresponde a mi decidir la política económica". Pero añadió: "Esperamos que el nuevo Gobierno haga políticas que favorezcan la creación de empleo de la mano de una reducción del déficit y de la deuda".

El directivo confía en la vigilancia a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene sometida a España. "Es bueno que Europa mantenga esta atención por la situación de la deuda pública existente, hay que fortalecer esta senda, que puede ser compatible con las nuevas políticas. Para 2020 espera una mejora de la perspectiva en el país.

"La banca ya paga más que otros sectores", recuerdan desde Caixabank a Pedro Sánchez

La entidad que dirige Gonzalo Gortázar sí se mostró más agresiva con el aumento de la presión fiscal a las grandes corporaciones. "Hay que recordar que detrás de las empresas hay pequeñas accionistas, que ya pagan su IRPF". "La banca ya paga más que otros sectores, y no tiene mucha lógica que las grandes compañías paguen más que las pequeñas", continuó.

"La presión fiscal debe vigilarse porque las empresas españolas compiten contra empresas internacionales", zanjó.

En cambio, Gual fue más prudente a la hora de pronunciarse sobre otro tipo de políticas económicas, como la subida del salario mínimo o la reforma laboral. "Es bueno que las fuerzas políticas y económicas lleguen a acuerdos para que las medidas se diseñen de forma cuidadosa y se pueda calibrar su impacto", señaló.

Afincada en Valencia desde octubre de 2017 --tras el referéndum independentista del 1 de octubre--, Caixabank no baraja volver a Cataluña. Para su hogar histórico sólo pide que las políticas ejercidas se mantengan dentro de la legalidad vigente. Sin rastro de preocupación por los próximos comicios anunciados por el president Quim Torra esta misma semana.

Los resultados de Caixabank

En un año de caídas generalizada en el sector financiero, Caixabank redujo sus ganancias hasta los 1.705 millones de euros, un 14,1% menos que en el ejercicio 2018 por culpa de los costes del expediente de regulación de empleo (ERE) aplicado en el segundo trimestre del año.

La entidad gastó 978 millones de euros en el despido de 2.023 trabajadores. Sin el ajuste, la compañía hubiese ganado 2.390 millones de euros e incrementado su resultado anual el 20,4%. El banco logró reducir el descenso arrastrado a lo largo del ejercicio, que alcanzó el 28% en septiembre. Gracias a un cuarto trimestre en el que los fueron de 439 millones se pudo maquillar el descenso hasta el 14,1% final.

Por líneas de negocio, el bancario y la comercialización de seguros contribuyeron al beneficio del grupo con 1.060 millones de euros. Las distintas participaciones empresariales --Telefónica, BFA y Erste Bank-- sumaron 313 millones de euros y el portugués BPI aportó 332 millones. Además, los ingresos por dividendo se sitúan en 163 millones de euros (+11,1%) gracias principalmente a la aportación de 104 millones de euros de Telefónica y a los 46 millones de BFA

En poco se parece la reacción de los inversores a las cifras anuales de 2019 con la vivida el año pasado. Los analistas confiaban en que el beneficio del año 2018 alcanzaría los 2.000 millones; al no registrarse, la caída bursátil fue del 7%. Sin embargo, los números de esta temporada fueron ligeramente superiores a los vaticinados, por lo que a media mañana la acción crecía el 1,5% tras alcanzar picos de hasta el 4%.

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