CatalunyaCaixa y Banco de Valencia se privatizarán sin ayudas públicas

stop

ENTIDADES INTERVENIDAS

El nuevo consejo de administración de Catalunya Caixa

26 de junio de 2012 (01:27 CET)

El Eurogrupo prepara un nuevo procedimiento para privatizar las cajas de ahorros españolas nacionalizadas. Cuando las subastas de CatalunyaCaixa y Banco de Valencia se retomen, no habrá ayudas públicas para los futuros compradores, los esquemas de protección contra activos (EPA), que protejan contra las futuras pérdidas que generen principalmente la devaluación de promociones inmobiliarias y suelo para construir. A cambio, habrá banco malo.

La medida es una condición paralela impuesta por el Eurogrupo al préstamo solicitado por España para recapitalizar la banca del país. El próximo 9 de julio se conocerán los términos del rescate, pero más allá de los tipos de interés, carencias y vida del crédito, los prestamistas quieren garantizarse el bueno uso de esos recursos.

A Bruselas no le gusta el mecanismo de los EPA y “prefiere que se constituya un banco malo para limpiar el balance de esas entidades”, asegura una alta fuente financiera bajo condición de anonimato. El dinero europeo se inyectará en el nuevo holding público.

Rentabilidad

Las subastas de CatalunyaCaixa y Banco de Valencia se retomarán una vez estén limpias de activos dañados. De este modo, la nueva sociedad pública recibirá los fondos del rescate y no directamente las entidades en problemas. Contando a Bankia y NovaGalicia, el banco malo absorberá una quinta parte del rescate europeo, es decir 20.000 millones. Las entidades deberán, por lo tanto, demostrar su viabilidad en función del negocio financiero una vez los activos estén desconsolidados de los balances.

El principal escollo entre Madrid y Bruselas radica precisamente en este extremo. Mientras las autoridades comunitarias pretenden cerrar las franquicias que sigan perdiendo dinero, Economía y el Banco de España descartan la opción “por ser la solución más cara”.

Miles de millones en ayudas

Hasta ahora, se adjudicaban las entidades nacionalizadas a los postores que pidieran menos respaldo público. De este modo, Banc Sabadell compró la CAM por un euro, 1.600 millones en futuras ayudas y 16.000 millones en avales (antes se inyectaron en la entidad alicantina 5.249 millones desde el Fondo de Garantías de Depósitos).

El BBVA adquirió Unnim también por un euro y 4.400 millones en colchón por si el balance de la entidad deparaba alguna sorpresa no detectada durante el proceso de valoración.

Si la subasta de CatalunyaCaixa hubiera cuajado, las EPA exigidas por los hipotéticos interesados habrían oscilado entre los 5.500 millones y los 6.500 millones.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad