Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno.

El Covid-19 devora crecimiento económico cada semana

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La rápida expansión del Covid-19 en los últimos días está provocando que los analistas sean cada vez más negativos en sus expectativas para el PIB

Madrid, 05 de marzo de 2020 (04:55 CET)

Si lee este artículo dentro de dos días, puede que ya esté obsoleto; al igual que las estimaciones de los bancos de inversión más madrugadores sobre el impacto en la economía de la zona euro del coronavirus. Hace ahora una semana, el 27 de febrero, Bank of America era justo uno de los primeros en dar el paso y reducir del 1% al 0,6% sus estimaciones de crecimiento para 2020. Pero ya se han quedado cortas.

Este miércoles era Standard&Poor's el que se replanteaba las suyas y ponía el listón más abajo, al reducir el crecimiento previsto para 2020 del 1% al 0,5% para la zona euro; y del 1,7 al 1,3% en el caso de España. Su visión, sin embargo, es tan negativa como la de Goldman Sachs. El norteamericano ha moderado siete décimas el crecimiento para la eurozona este año. Las tres firmas tenían en común que partían del mismo escenario -una mejora económica del 1% para la zona euro- antes de la llegada del Covid-19.

La expansión del virus de Wuhan está provocando que la economía global viva momentos de tensión no vistos en años. El Eurogrupo se reunió el miércoles para valorar medidas conjuntas en materia fiscal para paliar los efectos negativos. Una de ellas, que beneficia a España, es mayor flexibilidad en el déficit. Esta permivisidad podría haber permitido aparcar al gobierno de Sánchez su discurso duro en materia impositiva, y dejar la puerta abierta a poner en marcha un paquete de estímulos fiscales para las empresas si fuera necesario para alentar la economía. Este guiño hacia los empresarios no parece gratuito: puede ser un mensaje de calma para que no se precipiten a la hora de adoptar medidas drásticas en el empleo.

Sin embargo, los analistas esperan algo más de Europa que cierta flexibilidad con el gasto público. Con la economía italiana en riesgo de recesión, todavía existe muy poca visibilidad sobre cuáles pueden ser los efectos reales sobre la economía de la zona euro, justo cuando la epidemia se encuentra en fase de crecimiento fuera de las fronteras chinas. En Europa, los casos están aumentando todos los días, en línea con lo que está sucediendo en España. Todos miran ahora hacia el BCE.

El movimiento desde Estados Unidos ha sido muy contundente y ha creado un precedente. La Reserva Federal redujo por sorpresa el martes, y sin que tocara reunión ordinaria, los tipos de interés en 50 puntos básicos. Un movimiento que ha creado controversia por su magnitud, pero que parece un mensaje muy claro para las bolsas. Jerome Powell ha imitado al histórico Ben Bernanke cuando usó su gran bazuca en 2008 para evitar una crisis financiera todavía más profunda y sacó toda la artillería monetaria de la Fed, que entonces era nueva.

Los paralelismo, sin embargo, han preocupado a algunos, porque la Fed no reducía el precio del dinero fuera de una reunión desde la caída de Lehman Brothers. El banquero central, sin embargo, parece que ha optado por evitar que la corrección de la bolsa se hiciera más profunda; tratando de reducir el impacto económico más allá del corto plazo de la epidemia.

El BCE, menos munición que la Fed

En la zona euro, sin embargo, la capacidad de reacción es distinta. Ignacio Garralda, presidente de la Mutua Madrileña, reconocía este miércoles que el coronavirus se había convertido en un cisne negro -fenómeno inesperado de alto impacto- y que la capacidad de maniobra del Banco Central Europeo era inferior a la de Fed. "El arsenal de los americanos es mayor", apuntaba. "El margen de bajada en la zona euro es mucho menor", recordaba. El precio del dinero en la zona euro está en el 0%, 

El presidente de la Mutua confía en que la repercusión sanitaria del coronavirus sea baja, si bien reconoce que el impacto de las medidas de prevención para controlar la expansión sí que complican el escenario económico, especialmente por la ruptura de las cadenas de distribución.

S&P también espera algún movimiento por parte del BCE. En concreto, anticipa un recorte de diez puntos básicos, hasta el -0,6% de la facilidad de depósito en la reunión de este mes. Estos analistas no descartan que la posible reducción venga acompañada de alguna medida específica que frene su impacto en la banca, que está sufriendo de nuevo por la caída del euríbor.

Por el momento y aunque la expectativa económica para 2020 siga siendo día a día más sombría, si hay algo en lo que coinciden los analistas es que el impacto del coronavirus se dejará notar en 2020, y se dejará atrás en 2021, creando una figura de recuperación en V, tanto para la zona euro, como para España. S&P espera que en 2021 la economía española avance un 1,9%, cuando su estimación previa, antes del virus, era que mejorara un 1,6%.

Si se confirma esta previsión, España solo perdería dos décimas de crecimiento en dos años por el coronavirus.


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