El euríbor se congela, pero no se nota: las hipotecas siguen subiendo

El euríbor se congela, pero no se nota: las hipotecas siguen subiendo

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El euríbor deja de subir ante la perspectiva de que los tipos seguirán bajos hasta 2020, pero las hipotecas que se revisen en abril subirán unos 100 euros

Barcelona, 29 de marzo de 2019 (11:45 CET)

Para aquellos que pagan una hipoteca referenciada al euríbor, el mes de marzo que está a punto de terminar deja una buena y una mala noticia. La buena es que el euríbor se ha congelado como consecuencia de la decisión del Banco Central Europeo de mantener los tipos de interés a cero a largo plazo. La mala es que si les toca revisión de la hipoteca en abril —y probablemente en los próximos meses—, pagarán más.

El euríbor cerrará marzo en el -0,108% de media. Es la misma tasa que en febrero, y rompe una racha de 11 meses subiendo. Pero como la revisión de las hipotecas se hace con el euríbor del mismo mes del año anterior —o de seis meses antes si tiene revisión semestral—, los créditos hipotecarios se encarecerán una media de 100 euros en el próximo año.

Así suben las hipotecas

Para una hipoteca variable con revisión anual —así son la mayoría de hipotecas variables—, en los últimos doce meses se pagaba un euríbor de -0,191% más el diferencial establecido en la hipoteca. La subida de -0,191% al -0,108% significa un encarecimiento de cerca de 9 euros al mes, lo que al cabo del año suman 108 euros.

Las cantidades varían en función de la hipoteca. Para un crédito estándar de 200.000 euros a euríbor más un diferencial de un punto, la cuota a 30 años pasará de 693 a 701 euros. La hipoteca con las mismas condiciones pero a 20 años subiría por encima de los 1.000 euros: de 999 a 1.008.

Los incrementos no son importantes y se espera que la tendencia cambie ligeramente en los próximos meses. El anuncio del BCE de mantener los tipos planos hasta 2020 hace presagiar un nuevo descenso del euríbor, aunque moderado. De hecho, en algunos días de marzo ya se ha situado un punto básico más bajo, rompiendo una tendencia al alza de casi un año.

No obstante, se espera que esta nueva bajada del índice hipotecario de referencia sea, además de moderada, limitada en el tiempo. A medida que se acerque el momento en el que suban los tipos de interés, y sobre todo cuando se anuncie y se ejecute, el euríbor tenderá a subir y, con él, las hipotecas. Pero de momento, la bonanza es positiva para los hipotecados.

La banca apuesta por el tipo fijo

La evolución del euríbor hacia tipos negativos provocó que la banca, que vendía el 80% de las hipotecas a tipo variable, empezara a promocionar el tipo fijo. El Sabadell fue el más activo, y su presidente así lo explicitó, pero el resto de grandes bancos —el SantanderBBVA y Caixabank— hicieron lo mismo.

Actualmente, aproximadamente la mitad de las hipotecas que se firman son a tipo fijo. Así, el cliente se olvida de posibles sorpresas, tanto negativas como positivas, ya que sabe lo que pagará hasta la última cuota. Al banco le permite cobrar un porcentaje mayor de intereses a corto plazo. A largo es una incógnita, dependerá de los plazos y de la política monetaria del BCE.

¿Mejor euríbor o hipoteca fija?

No es fácil responder la eterna duda sobre qué es mejor, si la hipoteca fija o variable. Pero existe en el mercado hipotecario una tercera opción, si bien es la más impopular: las hipotecas mixtas. Estas usan un tipo fijo los primeros años de hipoteca —entre cinco y diez— y, cubierto este plazo, un variable. Algunas entidades las han intentado propagar porque son las que más les benefician, ya que les permiten cobrar intereses más altos a corto plazo, con el euríbor en negativo, y cuando se supone que los tipos serán más altos, empezar a referenciarse a ellos.

Los clientes, en general, han huido de la opción mixta, entendiendo que va en su contra. Para decidir entre hipoteca fija o variable, hay varias cuestiones que se deben tener en cuenta: el plazo —cuanto más largo, a priori más interesante resulta la fija, ya que se supone que los tipos terminarán subiendo en un momento u otro—, la oferta en concreto —si el tipo fijo que se ofrece es alto o bajo, y también si lo es el diferencial que se aplica al euríbor en las variables— y las ganas de arriesgar o, por el contrario, de estar tranquilo hasta el último día.

La tendencia marcada por el BCE de ir demorando el momento de subir los tipos podría dar la razón a los que, en los últimos años, han apostado por el variable en contra de las constantes ofertas fijas de los bancos. Pero también depende del diferencial y, sobre todo, de cuando vuelva a subir el euríbor a tasas positivas.

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