El FMI admite que la desigualdad dificulta el crecimiento económico

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DEBATES EN EL FORO DE DAVOS

Redacción

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark J. Carney (izq), conversa con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark J. Carney (izq), conversa con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde

Barcelona, 23 de enero de 2015 (13:16 CET)

"La excesiva desigualdad no propicia un crecimiento sostenible", ha declarado hoy en Davos la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en un debate sobre la concentración de la riqueza en el Foro Económico Mundial.

De esta forma se sumaba a los economistas y activistas de prestigio internacional que alertan de que la excesiva desigualdad de ingresos que refleja el dato de que las 80 personas más ricas del mundo controlen el 50% de la riqueza global impide un crecimiento sostenible. Hace pocos años ese poder estaba en manos de 85 personas.
 

Los efectos de los ingresos


Los economistas del FMI han hecho investigaciones que han concluido en que la "distribución de la riqueza es importante en sí, porque aumentar los ingresos de los pobres tiene un efecto multiplicador que no se produce si se aumenta el ingreso de los que ya son ricos", explicó Lagarde.

En esa línea, dijo que "las políticas redistributivas no son contraproducentes para el crecimiento", una aseveración que hasta hace poco "no formaba parte del pensamiento convencional".

Reformar el sistema


En un debate inspirado en el reciente informe de Oxfam, que reveló que el 1% de las personas más acaudaladas del mundo poseerán más riqueza que el 99% restante en 2016, el nobel de Economía 2013, Robert Shiller, habló de la necesidad de reformar el sistema económico, "pero no al modo comunista".

Consideró que "el problema de la economía --en términos de su incapacidad para distribuir mejor la riqueza-- está en el manejo de riesgos, en los incentivos (que necesita)", aunque también lo consideró como parte de un problema político.

Cómo reducir la pobreza


En defensa de que el sistema económico actual es el mejor para reducir la pobreza y generar oportunidades para todos estuvieron el consejero delegado de WPP (multinacional británica dedicada a las relaciones públicas), Martin Sorrell, y su colega de Alcoa (una las mayores productoras de aluminio del mundo), Klaus Kleinfeld.

Sorrell dijo que en los últimos cincuenta años se han registrado mejoras sin precedentes en el número de personas que han salido de la pobreza para entrar en la clase media, principalmente en los países de economías emergentes.

Las empresas sólo están por los costes


Al mismo tiempo, reconoció, las empresas no están creando empleo porque están demasiado enfocadas "en los costes, más que en la expansión, con lo que siete billones de dólares están durmiendo en los balances".

En la misma dirección, Kleinfeld defendió, con números, el éxito del sistema económico en la reducción de la pobreza, que -según los datos que ofreció- pasó de afectar al 72% de la población en 1950 a un 14,5% en 2011.

La clase media, igualmente, se ha ensanchado y a ella -agregó- pertenece ahora el 44% de la población mundial.

El gasto en lobbys como indicador


En una línea opuesta, la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyma, explicó que el problema de la concentración de la riqueza está en que los ricos utilizan sus recursos para influir, en su propio beneficio, en las decisiones políticas.

Como ejemplo tomó los 400 millones gastados en 2013 en Estados Unidos en intentar influir, a través de los "lobby", en las decisiones de las instancias políticas y los 150 millones destinados con el mismo fin en la Unión Europea.

"Todo consiste en acomodar las reglas del mercado a su favor", acusó Byanyma.

En lo que sí coincidieron los participantes es en que, desde la crisis financiera de 2008, la desigualdad se ha agravado.

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