Correos sale de números rojos, pero no es suficiente: Pedro Saura planea 7.000 bajas incentivadas

La empresa pública logra beneficios tras años de pérdidas gracias al impulso de la paquetería, la diversificación y el respaldo estatal, en un contexto de caída del correo tradicional

Pedro Saura, presidente de Correos.

Pedro Saura, presidente de Correos.

La empresa pública Correos ha iniciado una nueva etapa tras años de dificultades financieras. Después de acumular más de 1.000 millones de euros en pérdidas entre 2015 y 2024, la compañía ha logrado cerrar 2025 con beneficios, marcando un punto de inflexión en su historia reciente.

Correos ha conseguido volver a números negros con un beneficio de 14,4 millones de euros en 2025, adelantando incluso el objetivo previsto en su plan estratégico. Este cambio se ha apoyado en un aumento de los ingresos y en una contención del gasto operativo, que se redujo ligeramente.

El presidente de la compañía, Pedro Saura, ha defendido estos resultados como una señal de que la empresa “empieza a remontar la cuesta” tras años de deterioro económico. Sin embargo, también advierte de que el contexto sigue siendo complejo, especialmente por la caída estructural del negocio postal tradicional, que disminuye entre un 10% y un 12% anual.

El peso del cambio estructural

Uno de los principales retos de Correos es adaptarse a un mercado en transformación. El descenso del envío de cartas, sustituido por las comunicaciones digitales, ha obligado a la empresa a redefinir su modelo de negocio.

En este sentido, la paquetería se ha convertido en un pilar clave, impulsada por el auge del comercio electrónico. En 2025, este segmento experimentó un crecimiento que compensó parcialmente la caída del correo tradicional.

El objetivo a medio plazo es claro: reducir el peso del negocio postal y reforzar tanto la paquetería como nuevas líneas de actividad, como los servicios financieros o la gestión administrativa para el Estado.

Ladillo: diversificación como tabla de salvación

Correos no solo busca crecer en logística. La compañía, según El País, aspira a convertirse en una plataforma de servicios públicos y comerciales, aprovechando su extensa red territorial.

La designación como operador de servicios de interés económico general hasta 2030 garantiza financiación pública adicional y refuerza su papel en ámbitos como la inclusión financiera, la atención en zonas rurales o la tramitación administrativa. Esta diversificación permitirá que, en el futuro, una parte significativa de sus ingresos proceda de actividades distintas al correo tradicional.

Correos pone en marcha su nuevo portal de empleo temporal
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El ajuste de plantilla

El proceso de transformación también implica cambios profundos en la estructura laboral. Correos prevé un plan de bajas incentivadas que podría afectar a unas 7.000 personas hasta 2028, en su mayoría trabajadores de mayor edad.

La compañía busca así rejuvenecer su plantilla, actualmente con una media de edad superior a los 50 años, y adaptarla a las nuevas necesidades del negocio.

Este ajuste responde a un problema estructural: los costes de personal representan una parte muy elevada del gasto total, lo que limita la capacidad de la empresa para competir en un mercado cada vez más exigente.

El papel del Estado

El futuro de Correos sigue estrechamente ligado al apoyo público. El plan estratégico, según El País, contempla movilizar miles de millones de euros en recursos estatales para garantizar la viabilidad de la empresa y su función como servicio esencial.

Este respaldo no está exento de debate. La necesidad de transparencia en el uso de fondos públicos y la competencia con operadores privados son cuestiones que han generado controversia en los últimos años.

Aun así, el Gobierno considera a Correos una pieza clave para la cohesión territorial, especialmente en zonas rurales donde otros operadores no llegan.

Un futuro aún incierto

Pese a los avances, el camino de Correos está lejos de completarse. La empresa deberá consolidar su rentabilidad en un entorno marcado por la digitalización, la competencia en el sector logístico y la presión sobre los costes.

El éxito del plan estratégico dependerá de su capacidad para ejecutar la transformación sin deteriorar el servicio ni generar conflictos laborales significativos. Correos ha comenzado a remontar, pero la pendiente aún no ha terminado.

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Álvaro Ramírez Narbón
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