La Audiencia Nacional investiga a Caixabank por presunta ayuda al blanqueo de dinero. EFE/D.Perez Cabeza

La mafia china habría blanqueado 99 millones a través de Caixabank

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La Audiencia Nacional investiga a Caixabank por una supuesta ayuda a 76 personas y más de 100 sociedades vinculadas a la mafia china entre 2013 y 2015

Barcelona, 19 de abril de 2018 (20:42 CET)

El caso Emperador se saldó con decenas de detenidos y su líder, Gao Ping, en la cárcel. Era 2012 y la trama de supuesto blanqueo de capitales de la mafia china tenía como epicentro el banco chino ICBC. La Audiencia Nacional, sin embargo, detectó movimientos sospechosos en diez oficinas de otra entidad, Caixabank, en el polígono Cobo Calleja de Fuenlabrada, Madrid, relacionados con este caso y cuatro más: Chequia, Snake, Juguetes y Pólvora.

Ahí inició las pesquisas y, tras las mismas, ha decidido investigar al banco por el presunto “favorecimiento, auxilio y ocultación de fondos de clientes de nacionalidad china investigados”. Los comportamientos supuestamente irregulares se habrían realizado entre 2011 y 2015, pero sería desde 2013 cuando la Guardia Civil y el Sepblac —la unidad antiblanqueo del ministerio de Economía— habrían alertado al banco. Pese a ello, habría ayudado a blanquear 99 millones de euros.

Según el auto, varias organizaciones chinas generaban “masivas remesas de dinero en efectivo procedentes de delitos contra la Hacienda Pública y, en menor medida, contra la propiedad industrial y el contrabando”. El papel de Caixabank, como el de ICBC, habría sido el de “ayudar a transferir sus fondos a China sin riesgo de ser descubiertos”. El banco lo niega y asegura que siempre ha cumplido con la normativa contra el banqueo de capitales.

Así actuaba la trama china

El informe del Sebplac acreditaría que, entre 2013 y 2015, 193 clientes de las diez oficinas de Caixabank mencionadas movieron 99,1 millones de euros a China y Hong Kong. Las transferencias las realizaron 76 personas y 117 sociedades, que usarían testaferros.

En 2013, tras detectar movimientos sospechosos, y hasta 2015, hicieron varios requerimientos a las oficinas de Caixabank “para averiguar el patrimonio ilícito de los clientes investigados”. No es que la entidad no remitiera la información requerida, sino que los requerimientos no hicieron saltar ninguna alarma en la entidad.

Según la AN, no solo hicieron caso omiso al hecho que se tratara de “clientes requeridos por juzgados y fiscalías”, sino que “auxiliaron a los titulares de las cuentas en el aprovechamiento de sus ganancias ilícitas, bancarizando el dinero sin indagar su origen, aceptando cualquier papel o justificación que se les presentaba y facilitando su transferencia en importes pequeños que no debían ser comunicados al Banco de España”.

El auto de la Audiencia concluye que Caixabank no activó ninguna comunicación o alarma respecto al cliente en cuestión

El modus operandi consistía en dividir las ganancias presuntamente ilícitas en cantidades de entre 20.000 y 35.000 euros. De esta manera, al ser la cifra inferior a 50.000 euros, eludían el control del Banco de España contra el tráfico de divisas.

El juez destaca que de los 193 clientes antes citados que habrían hecho transferencias, el banco no llevó a cabo exámenes especiales ni realizó comunicación alguna al Sepblac respecto de 165 clientes, que transfirieron 31,7 millones de euros.

También habrían utilizado el servicio de banca online de la entidad. En concreto, lo hicieron 50 sociedades y 16 personas físicas, en varias de las operaciones investigadas, con 2.254 transferencias por valor de 41,6 millones de euros.

Caixabank niega haber participado en el blanqueo

El auto apunta a las diez sucursales y sus directores, pero la investigación pesa sobre Caixabank como entidad porque, según el juez Ismael Moreno, los requerimientos “fueron desatendidos por Caixabank, que no activó ninguna comunicación o alarma respecto al cliente en cuestión”. No obstante, no descarta emprender acciones contra directivos y empleados.

También apunta “en especial al responsable de cumplimiento normativo al tiempo de los hechos”, cuya identidad esconde, pese a que asegura que los “graves fallos del sistema de control para la prevención del blanqueo de capitales se habían puesto de manifiesto desde 2013 y eran conocidos por todo el personal directivo de Caixabank”.

El banco niega “cualquier tipo de colaboración o participación en delitos de blanqueo de capitales presuntamente cometidos por ciudadanos de nacionalidad china”, y asegura que “Caixabank tiene una fuerte y comprometida cultura de cumplimiento normativo, y cumple y ha cumplido en todo momento con la normativa vigente en materia de prevención de blanqueo de capitales”.

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