Los economistas avisan a Rajoy: el crédito tardará mucho en llegar

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FUTURO DE ESPAÑA

18 de junio de 2013 (21:46 CET)

La economía española están en plena transformación y va en la línea correcta. Pero el proceso de desendeudamiento se inició hace sólo dos años y exige tiempo. No habrá soluciones mágicas y, pese al optimismo que trata de difundir el Gobierno de Mariano Rajoy, la sociedad española deberá aceptar que el conjunto del país camina por un sendero muy complicado.

Los economistas insisten en esa dificultad y señalan que el retorno del crédito, fundamental para garantizar el crecimiento, tardará en llegar. ¿Se trata de un excesivo pesimismo, de arrojar agua al vino de forma gratuita?

El Col.legi d'Economistes de Catalunya ha elaborado, a través de su Club de Prospectiva, un informe sobre las consecuencias de los excesos del endeudamiento de la economía español. La principal conclusión es que el crédito se debe redistribuir, pero que el proceso iniciado, para ir reduciendo la deuda privada, es positivo y no puede detenerse.

Reestructuración del activo financiero

El Club de Prospectiva está coordinado por Francesc Raventós, y lo forman los economistas Joan B. Casas, Antoni Castells, Xavier Ferrer, Francesc Granell, Jordi Gual, Salvador Guillermo, Pere Lleonart, Josep Oliver, Francesc Santacana, Xavier Segura, Ferran Sicart, Joan Tugores y Xavier Vives.

La idea central de todos ellos es que para que haya una rápida recuperación del crédito “se debe liberar recursos de actividades vinculadas a la construcción hacia otras actividades productivas o de financiación del consumo y una reestructuración del activo del sector financiero, algo que inevitablemente será lenta”.

Confianza en España

Josep Oliver asegura que lo fundamental para España es que ofrezca “confianza” en los mercados financieros internacionales. Esa debe ser la prioridad, considera, aunque para la ciudadanía se espere acciones más decididas por parte del Gobierno español. El problema, por tanto, para Oliver es que la financiación de las entidades financieras sea asumible, y no la alcance sólo por una decisión voluntarista del Banco Central Europeo, que es lo que ha pasado, a su juicio, en los últimos meses.

Los datos que aporta el estudio dejan constancia del camino que queda por recorrer. "A finales de 2012, cerca del 58% del crédito vivo en el sector privado aún estaba vinculado a actividades productivas inmobiliarias y/o de la construcción (alrededor de un 19%) o a hogares con crédito hipotecario (otro 39%)".

Así, "el crédito para el resto de actividades productivas aportaba un 31% del total, (lejos de los valores por encima del 40% de finales de los años 90 y primeros de los 2000)”

La cuestión, por tanto, en el proceso necesario de reducir el endeudamiento, tiene una doble vertiente: “se debe reducir el total del crédito vivo, pero, al mismo tiempo, redistribuirlo hacia actividades productivas y hacia la financiación de otros gastos de los hogares diferentes de la adquisición de una vivienda”.

La salida, las pequeñas empresas

David Garrofé, secretario general de la patronal Cecot, incide en esa necesaria “redistribución”, y se refiere al endeudamiento de las empresas del IBEX. “El problema es que la recuperación sólo puede llegar de la mano de las pequeñas y medianas empresas y éstas no reciben el crédito que precisan”, asegura. Garrofé añade que el Gobierno no parece asumir sus responsabilidades, porque anuncia, con cuñas publicitarias, que el FROB “abrirá el grifo”, cuando “ese es el problema, el de concentrar los esfuerzos en la financiación de las propias entidades financieras ”.

Cierto. Pero Oliver insiste en que esa es la prioridad, la de solventar el problema de las propias entidades. También incide en ello Salvador Guillermo, director de estudios de Fomento. “En España se ha tardado mucho, se ha sido muy lento en buscar una salida al problema bancario, si vemos la experiencia de Estados Unidos o de Irlanda”, asegura.

Perfecto. Pero todo eso es el pasado. Oliver recuerda que el proceso real de desendeudamiento comenzó hace apenas dos años y que debe continuar.

Mejoras evidentes

Pese a esos esfuerzos pendientes, y aquí los economistas sí coinciden con el Gobierno español, el conjunto de la economía ha logrado importantes avances. La mejora del saldo exterior, que será positivo en 2013 por primera vez desde 1997; la reducción de los pasivos exteriores, y de la deuda privada, son elementos positivos.

La amenaza, sin embargo, es que el impulso del BCE se pueda quedar en nada y los mercados internacionales vuelvan a desconfiar de España. Los capitales que abandonaron el país entre julio de 2011 y septiembre de 2012 han vuelto de forma progresiva, pero podrían, de nuevo, buscar nuevos horizontes.
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