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Adiós a las torres de refrigeración de la antigua central térmica de Endesa en As Pontes
Las cuatro construcciones de 99 metros de altura, que estuvieron operativas hasta el cierre cierre definitivo de la central en octubre de 2023, desparecieron este jueves en una voladura controlada
Demolición de las torres de refrigeración de la antigua central térmica de Endesa – Carlos Castro / Europa Press
Endesa ha culminado este jueves uno de los pasos más simbólicos del desmantelamiento de la central térmica de As Pontes (A Coruña) con la voladura controlada de sus cuatro torres de refrigeración. La detonación, que comenzó a a las 16.00 horas, pone fin a la presencia de uno de los elementos más reconocibles de una instalación que durante décadas desempeñó un papel clave en el sistema eléctrico español.
En un principio estaba previsto que las torres cayesen de forma simultánea en una operación aproximada de 1,2 segundos. Finalmente, las estructuras 3 y 4 fueron derribadas en la detonación de las 16.00 horas. Un fallo de última hora provocaría que las torres 1 y 2 lo hiciesen quince minutos más tarde. Según informaron de la empresa, “hubo un retardo en las telecomunicaciones de la segunda línea” que provocaron el retraso con lo inicialmente previsto.
Gran dispositivo
La operación, que tal y como avisaron desde el Concello de As Pontes generó el ruido similar al producido por un espectáculo de fuegos artificiales, ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de seguridad alrededor de las instalaciones. En concreto, se han cortado varios accesos y tramos de las carreteras DP-1802 y AC-861, entre ellas las conexiones con el casco urbano, Vilabella, la estación depuradora, la propia central y el polígono de Os Airíos. Además de ello, se ha prohibido el acceso al área de exclusión establecida para la operación.

“Dada su complejidad, el dispositivo desplegado hoy para ejecutar la voladura ha contado con la colaboración de la Guardia Civil de As Pontes y de A Coruña, la Guardia Civil de Tráfico, la Policía Local, Protección Civil, los Bomberos del parque de As Pontes, el Concello As Pontes, la Deputación Provincial da Coruña y la Axencia Galega de Infraestructuras. También se ha contado con la colaboración del equipo Pegaso de la Guardia Civil para el control de drones en zona afectada. Por último, se ha coordinado todo el proceso con Redeia, por la cercanía a la subestación de As Pontes de su propiedad”, explican desde la compañía en un comunicado.
Las cuatro torres de refrigeración eran estructuras idénticas de hormigón armado con geometría en forma de hiperboloide de revolución y tienen una altura de 99 metros. Contaban un diámetro en la base de 84 metros y de 57 metros en la coronación. El volumen estimado de hormigón y hierro de cada torre era de 4.165 metros cúbicos. Cada una de ellas tenía un peso aproximado de 11.245 toneladas, totalizando aproximadamente 45.000 toneladas.
Para reducir la nube de polvo y que la afección fuese la mínima posible se han instalado 12 cañones nebulizadores de agua. Por otro lado, las 45.000 toneladas de residuos que se han generado (básicamente hormigón), serán gestionados “de acuerdo con la normativa medioambiental”. “Estos residuos serán valorizados en obra al ser usados como material de relleno por su carácter inerte llevándose el hierro a reutilizar para nuevo uso”.
50 años de actividad
Las cuatro torres de refrigeración permanecieron en servicio hasta el cierre definitivo de la central, en octubre de 2023, poniendo fin a medio siglo de funcionamiento. Su cometido era recuperar parte del agua que salía en forma de vapor de las turbinas para reutilizarla en el proceso de generación y reducir así el consumo hídrico de la instalación.
La central térmica de As Pontes fue durante décadas una pieza clave del sistema eléctrico español. En sus años de mayor actividad llegó a aportar alrededor del 7% de toda la electricidad consumida en el país. La construcción del complejo arrancó en 1972, el primer grupo de generación entró en funcionamiento en 1976 y, dos años más tarde, ya operaban las cuatro unidades.
La demolición de las torres supone un nuevo avance en el desmantelamiento de la planta, un proceso iniciado en 2024, un año después del cese definitivo de la actividad. Este hito llega además meses después de la desaparición del histórico parque de carbones, otro de los elementos más característicos de las instalaciones.
La única gran estructura que sigue en pie es la chimenea de 356 metros de altura, cuyo futuro queda pendiente de la resolución del expediente para su posible declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). La compañía prevé que el desmantelamiento finalice en 2028.