Aguas de Barcelona prepara un cambio de nombre para entrar en Madrid

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09 de mayo de 2011 (18:16 CET)

Llamarse Aguas de Barcelona e intentar optar a quedarse con la explotación del Canal de Isabell II en Madrid no parecen dos elementos compatibles. O al menos así debe pensarlo el máximo dirigente de la concesionaria barcelonesa de aguas, su presidente, Ángel Simón.

La política de comunicación e imagen de la entidad se desarrolla bajo una cierta angustia por varias razones. De una parte, por perder la catalanidad del accionariado. Que los franceses de Suez se hayan convertido en los principales propietarios del grupo concesionario del agua en la capital catalana es un hecho que se ha intentado disimular de forma sistemática. Cada vez que tienen oportunidad, los directivos repiten que son catalanes, que el mandato francés no comprometerá el compromiso de la empresa con el territorio y otro argumentario que no persigue otra cosa que evitar las críticas que podrían derivarse de los cambios accionariales.

Agbar, que explota históricamente el agua de Barcelona sin tener ningún contrato que le vincule con la administración local, quiere hacer lo propio con la de Madrid cuando se lleva a cabo la privatización que ha puesto en marcha el Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre. Por eso Simón ha puesto en marcha un proceso interno que tiene por objeto cambiar la denominación social de la compañía. Aunque se desconoce la orientación de la nueva nomenclatura, no parece difícil que las propuestas tengan todas una asepsia completa con respecto a cualquier territorio.
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