El hijo de Calvo Sotelo vivió el Barça-Madrid con estupor e incredulidad

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Víctor Calvo Sotelo, secretario de estado de Telecomunicaciones, busca puentes para superar la distancia con Catalunya

17 de octubre de 2012 (19:35 CET)

En Madrid hay dirigentes que están dispuestos a tender puentes y a solucionar los problemas de Catalunya. Son políticos, empresarios, académicos, que suelen estar en un segundo plano.

No participan en tertulias de programas exaltados, y tratan de mantener relaciones con políticos y ciudadanos catalanes en la capital del Estado.

Uno de ellos es Víctor Calvo Sotelo, hijo del expresidente del Gobierno español, que quiso asistir al partido de fútbol entre el FC.Barcelona y el Real Madrid en el Camp Nou del siete de octubre.

Y, con su frankfurt correspondiente en la mano, no perdió detalle del encuentro. Ni tampoco de las proclamas independentistas. Aunque conocía lo que habían preparado diversos colectivos independentistas, no esperaba un apoyo semejante, con las proclamas soberanistas en el minuto 17 y 14 segundos, haciendo referencia al 11 de septiembre de 1714.

Tender puentes

Pero el responsable de Telecomunicaciones no salió airado. Dejó el Camp Nou, tras el brillante espectáculo deportivo, con estupor e incredulidad, pero con ganas de solucionar el problema.

El hijo del presidente del Gobierno español, Leopoldo Calvo Sotelo, formado bajo los principios de un conservadurismo culto y educado, no podía entender la distancia que se ha producido entre una gran parte de la sociedad catalana y el resto de España.

Víctor Calvo Sotelo mantiene contactos con diputados catalanes en Madrid y está dispuesto a ejercer un papel constructivo, de puente entre el entorno de Mariano Rajoy y el president Artur Mas. Quiere una España moderna y no rehúye las reformas que sean necesarias.

Pero, según otras fuentes, Rajoy sigue los consejos de dos dirigentes que no parecen seguir esa vía, Jorge Moragas y Álvaro Nadal. El primero, es catalán, y, tal vez por eso, después de construir su carrera política en Madrid, quiere marcar distancias con Catalunya. Paradojas de la política.
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