El sueño español: ser astronauta

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Richard Branson hará el primer vuelo comercial tripulado en el espacio a finales de 2012. La lista de espera es de 350 personas. En España, la exclusiva la tiene Bru&Bru

Anna Bru en la agencia de viajes

14 de julio de 2011 (16:36 CET)

El último gran sueño de Sir Richard Branson, la línea Virgin Galactic, empezará a ser una realidad a finales de 2012. La fecha en la que se espera que inicie los vuelos comerciales al espacio exterior. En todo el mundo hay 350 astronautas en lista de espera; la mayoría, turistas estadounidenses, británicos y españoles. En este orden. Los 12 viajeros espaciales que saldrán de suelo español hacia el Spaceport América de Nuevo Mexico, abonarán 142.000 euros (200.000 dólares) para cumplir su sueño. Un precio cerrado que se marca desde la empresa del magnate británico y que se contrata a través de la agencia de viajes de lujo barcelonesa Bru&Bru.

“En 2007 Branson nos escogió para ser la única agencia autorizada para comercializar Virgin Galactic en España y Andorra”, explica Anna Bru a Economía Digital. De hecho, el interés para conseguir la exclusiva se remonta a 2006, cuando la propietaria de la agencia se presentó con un catálago de la compañía debajo del brazo a Branson en la feria de turismo de Cannes. Un documento que incluía publicidad de Virgin Airlines a dos páginas que gustó al polémico magnate, tal y como reconocen desde la agencia. Y desde allí se han ido involucrando en el proyecto de tal forma que ya ha traspasado las fronteras de lo estrictamente profesional: Anna Bru será la primera mujer española en el espacio y su marido también participará en el vuelo.

Aseguran que pasar esta línea forma parte de la filosofía del grupo: “No puedes recomendar ni hablar de ninguna experiencia si antes no la has vivido”. Un principio que queda bonito en el papel, pero al menos en el caso de Virgin Galactic cumplen al dedillo. La imagen que ofrece su oficina, situada en el número 15 de la calle Vallmajor de Barcelona, es una prueba viviente. La temática espacial y los astronautas están presentes en todos los rincones, aunque Bru asegura que es una “casualidad circunstancial” que tiene sus orígenes en un proyecto de remodelación que está a la mitad.

Pagar más para volar el primero

Aunque el precio final del viaje sea de 142.000 euros, para la reserva no es obligatorio abonar la cantidad completa. Branson pide un depósito mínimo de 14.200 euros (20.000 dólares) por persona para sufragar la construcción y prefeccionamiento de la nave diseñada en parte por el legendario ingeniero aeronáutico Burt Rutan (padre del Voyager y el Space Ship One). Aunque los fondos de este proyecto vienen básicamente de dos bolsillo distintos: el del magnate y el de Paul Allen, cofundador de Microsoft.

La lista de espera llega a los tres años, aunque la visión empresarial más salvaje se impone en esta clasificación: quién da más cuota de entrada escala posiciones. Nadie sabe con exactitud cuando abandonará la Tierra. En el momento en el que Virgin Galactic empiece a operar se les notificará con tres meses de antelación. “Así se puede planificar la salida y la preparación”, dice Bru. Y es que en el precio también va incluida la preparación física tres días antes en la base de Nuevo Mexico para recibir cuatro pinceladas de lo que van a experimentar con gravedad cero.

Un público “heterogéneo”

Para disfrutar de estas vacaciones se tienen que tener entre 18 y 80 años, aunque también hay viajeros que superan la edad. En Bru&Bru afirman que el pasaporte espacial va ligado al estado de salud del turista, que normalmente también sufraga de su bolsillo una preparación extra en el simulador de la NASA de Filadelfia, en Nastar. También se puede contratar desde Bru&Bru.

En resumen, un paquete vacacional que se aleja de la mayoría de bolsillos del país. Con todo, la agencia catalana asegura que los viajeros que ya han contratado la experiencia “son de un perfil muy heterogéneo”. Lejos de una muestra representativa de los directivos del Ibex 35.

Como cualquier touroperador de lujo, la confidencialidad es básica en la calle Vallmajor, aunque comentan que hay astronautas de toda la península (norte y sur) y que la lista incluye a futbolistas, empresarios, alguna estrella habitual de la prensa rosa y, sobre todo, “pilotos profesionales que les encanta la aeronáutica. Ir al espacio es el siguiente paso”.

En cuanto a rentabilidad directa en la agencia, reconocen que por el momento no se nota en caja. La exclusiva de Virgin Galactic es “la mejor tarjeta de presentación que podíamos tener”, sentencia Ana Bru.  
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