La estrategia de Rosell para echar a Arturo Fernández

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14 de febrero de 2013 (12:30 CET)

Tras las últimas revelaciones sobre las prácticas del vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, en sus empresas, su continuidad en la gran patronal española es un nuevo lastre para la organización. A los últimos líos en la casa (las salidas de José María Cuevas, Juan Jiménez Aguilar, el hundimiento de Gerardo Díaz Ferrán y sus empresas...) ahora se une un nuevo caso que oscila entre la corrupción económica y las malas prácticas empresariales.

Juan Rosell, presidente de la CEOE, aceptó que Fernández fuera su vicepresidente para acceder a la cúpula. Era el peaje que debía asumir, pero en ningún momento un compañero de viaje cómodo. En el horizonte de Rosell desde su llegada al cargo estaba la salida del empresario madrileño (que también preside la CEIM) del entorno más próximo de poder.

Con la renovación de los estatutos de CEOE, Rosell quería aplicar la incompatibilidad de pertenecer a los órganos de gobierno con la imputación en cualquier caso judicial. Esa reforma, todavía por someter a aprobación, hubiera supuesto la salida inmediata de Fernández por su imputación en el llamado 'caso Bankia'. Quizá, Rosell no deberá esperar tanto. Los pagos en negro del vicepresidente a sus empleados han precipitado una salida al embrollo en la alta dirección.
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