La 'operación de márketing' de Miquel Roca con la infanta

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10 de abril de 2013 (18:12 CET)

Todo Madrid anda con la mosca detrás de la oreja porque el Rey haya decidido confiar a Miquel Roca la defensa de la infanta Cristina de Borbón imputada en el llamado caso Nóos. Los grandes bufetes de la capital española se sienten ninguneados por la monarquía, ya que siempre los letrados madrileños se habían ocupado de las cuestiones vinculadas a la Casa Real.

De hecho, el enfado no procede tanto de que sea un jurista catalán el que ha recibido el encargo de preparar la defensa, sino porque Roca no es especialista en derecho penal. Algunos grandes penalistas de la capital recuerdan que el padre de la Constitución mantiene un acuerdo con Pau Molins y Jesús María Silva para que se ocupen de los casos penales que recaen en el bufete de Roca.

Para los letrados consultados, que Juan Carlos I haya preferido otorgar el caso a un despacho de Barcelona sin experiencia en la materia es algo que se tacha de “insólito”. Y todos ellos subrayan que aunque Roca es consciente de sus carencias en este ámbito ha aceptado el encargo real por la operación de márketing que supone para su negocio jurídico.
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