Pastor ofrecerá un año más de privilegios a los estibadores si paran la huelga

25 de febrero de 2015 (15:39 CET)

La plana mayor del Ministerio de Fomento con la ministra, Ana Pastor; el secretario general de Infraestructuras, Manuel Niño González, y el presidente de Puertos de Estado, Jose Llorca Ortega, ofrecerán un pacto a los estibadores a cambio de asegurar la paz social y un compromiso de olvidarse de la huelga hasta las próximas elecciones. Explicarán a los afectados que el proyecto de reforma que presentaron ante Bruselas es una distracción para ganar tiempo y pedir aplazamiento sobre aplazamiento.

Creen poder llegar hasta octubre con esta táctica. Después ya será imposible ejecutar ninguna reforma por entrar en pleno periodo preelectoral, algo que entienden y respetan perfectamente en Bruselas. Insistirán que es lo mejor para ellos, los estibadores, y que el nuevo gobierno, sea cual sea, será el encargado de acatar la sentencia del alto tribunal europeo que obliga a liberalizar la estiba.

Llorca Ortega les garantizará la máxima complicidad por parte de las autoridades portuarias y también se comprometerá a tranquilizar los intereses privados de los operadores, que siempre son económicos (se entiende que mediante compensaciones).

Entre las notas preparatorias de las reuniones que se están manteniendo destacan tres grandes líneas argumentales complementarias. La primera es no afectar a la recuperación económica, a la reactivación del consumo, no perjudicar la reputación internacional de los puertos españoles y no proyectar una imagen de conflictividad en la prensa internacional. La segunda recuerda que sus condiciones son muy especiales, que han pasado lo peor de crisis con una gran comodidad y que mejor intentar ganar tiempo que exponerse a la crítica de la opinión pública por los altos sueldos del sector y las condiciones de privilegio laboral. Y, la tercera, convencer a los estibadores de que siempre han tenido el amparo total del ministerio, de Puertos de Estado y de las Autoridades Portuarias pero que ahora es Europa que impone los cambios.

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