Pujol racaneaba con las facturas domésticas

19 de septiembre de 2014 (19:05 CET)

Los vecinos de la pequeña localidad gerundense de Queralbs, el pueblo prepirenáico donde Jordi Pujol ha pasado buena parte de sus vacaciones de verano toda su vida de casado, empiezan a soltar la lengua.

Ahora se cuentan anécdotas de las costumbres y la forma de vida de los Pujol que antes todo el mundo silenciaba por respeto o temor al ex President.
Algunos de los industriales -albañiles o lampistas de la zona- explican la forma tan peculiar con que la familia del President afrontaba sus deudas.

'Ja ens trobarem'

Primero les encargaban la faena, sin discutir el presupuesto. Luego, una vez hecho el trabajo, soltaba la típica, noble y natural frase de “ja ens trobarem”, que es la fórmula habitual con que la gente del mundo rural se emplaza para pasar cuentas. Sin prisas, pero con certidumbre.

El problema estaba en que cuando el currante conseguía llevar la factura a casa de los Pujol, el President siempre se la discutía en busca de la ansiada rebaja. Y es que ya se sabe: no tiene más el que más gana, sino el que menos gasta.
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