Somodó, un hallazgo en Gràcia

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C/ Ros de Olano, 11 www.somodo.es 93-415-65-48 3 sobre 5

30 de mayo de 2014 (11:49 CET)

Los japoneses inventaron el sistema de trabajo just in time (JIT), un método que ahorra costes e incrementa la competitividad de sus fábricas. El cocinero Shojiro Ochi --japonés de Osaka- parece haber tomado nota del JIT para optimizar su restaurante, el Somodó, donde es capaz de ofrecer un menú de alto nivel por 18,5 euros, todo incluido.

No hay carta, solo un menú que permite dos posibilidades para el segundo y también para el postre. Y en la sala apenas caben una veintena de personas. De modo que Shojiro intenta siempre que puede que todos los clientes coman más o menos a la misma hora. Por las noches, cuando el menú de 25 euros sin bebida tiene más demanda, Shojiro fija los horarios. Eso facilita la tarea en la cocina y en el comedor; como si fuera un banquete.

Menú

Además, la casa mantiene el mismo menú --quizá con alguna pequeña variación--durante dos o tres semanas, con lo que supone de ahorro de costes y de rotación de la clientela.

Todo esto y una cocina excelente confluye en unos platos de influencia claramente japonesa muy delicados, sin sabores fuertes, sino casi aromatizados. En los fogones está otro compatriota de Shojiro, Toshi Suzuki. Materia prima de primera, pero sencilla. El talento y la buena cabeza para administrar ponen lo demás.

Ha conseguido una clientela fiel, que habla bien de su anterior vida, cuando el restaurante se llamaba Shojiro, pero que por motivos que desconozco se cerró y abrió con este nuevo nombre. Está ubicado en un local donde antiguamente había existido una tienda de ropa.

El pan


Para entretener al personal, un aceite estupendo y pan caliente del Forn de la Trinitat que es un vicio; todo el mundo repite. Un aperitivo de mejillones al vapor con aire de mar, fideos y jamón muy agradable.

De primero, un salmón ahumado al momento con crujiente de berenjena sobre salsa dashi. Es un pescado del que procuro huir porque es demasiado aceitoso, pero en esta ocasión resultó ligero, como el resto de la comida. Y lo tomé dos veces, porque visité Somodó un martes y lo comí; volví la semana siguiente para probar otro menú y, como no lo habían cambiado, repetí con idéntico resultado.

El picantón

De segundo se puede elegir un picantón sabroso, hecho con elementos y técnicas orientales, aunque la carne proceda de El Prat de Llobregat o bien gallo --“es un pescado”, aclara Shojiro siempre que lo ofrece-- en tempura con jugo de acelgas y unos cortes de carpaccio de pulpo. Los dos platos son de nota.

El prepostre suele ser común en todos los menús: cremoso de queso de cabra con membrillo y miel. Y luego se puede optar por crema de mató con sorbete de plátano o sopa de fresa con esferas de limón y crujiente de limón.

El vino que sirven con el menú es Beamonte, un navarro peleoncete; mejor el blanco que el tinto. Evidentemente, es lo más flojo de la comida como no puede ser de otra forma. Y el café, 3JP, muy bien, correctamente servido y acompañado de unas pequeñas tejas.
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