The Hall, el lujo de elegir dónde, qué y cuándo

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C/ Velázquez, 150 Madrid 91 564 40 44 www.thehall.es

18 de septiembre de 2014 (13:13 CET)

Su nombre hace referencia al espacio de la entrada de un hotel como punto de encuentro, donde todo se adapta a todos, porque es una zona de libertad.

The Hall hace posible “el lujo de poder elegir dónde sentarse, qué tomar y a qué hora”, en palabras de Benjamín Calles, creador de más de 15 restaurantes que marcaron tendencia en la cocina y en la forma de servirla, como El Amparo, La Creperie, Pandelujo y Nodo.

Un pasado glorioso


Con Nodo, Calles se convirtió en pionero en Madrid de la cocina de fusión entre la dieta mediterránea y la cultura oriental. Y ahora, de las ‘cenizas’ del antiguo establecimiento nace The Hall: versatilidad a la hora de comer, sabores reconocibles, buen servicio y, sobre todo, total permisividad.


El único retazo que queda de Nodo es el tataki de atún con ajoblanco, “una receta única que fusionó por primera vez las cocinas japonesa y mediterránea. Una revolución en los fogones que traspasó fronteras”, según leemos en la carta del local.

Los nuevos retos

The Hall acaba con los horarios rígidos de cocina y con el formato de comida de primero, segundo y postre, gracias a una configuración de multiespacio, a un horario ininterrumpido de cocina (todos los días de 9 a 1 horas) y a una carta entre lo clásico y lo internacional.

El interiorismo ha salido de la mano del catalán Alfons Tost, que ha diseñado cinco espacios con diferentes cromatismos que logran conservar la continuidad y la sensación de espacio abierto. Mesas corridas, mesas redondas de cómodos sofás, ideales para reuniones de trabajo, mesas de dos más íntimas, mesas rectangulares para encuentros familiares… las hay para todas las necesidades.

Obras de arte, lámparas de diseño, chimeneas y un área de color rosa (Suite Rosé), femenina y con identidad propia a la vez que canalla y provocadora, contribuyen a crear una atmósfera elegante a la par que cálida y hogareña.

Adaptándose a los nuevos tiempos, el local pone a disposición de los clientes una tablet con conexión WiFi, para trabajar, navegar o leer la prensa. Además, tienen pantallas para realizar una presentación informal o de trabajo.


Del toreo a la farándula pasando por la política

Uno de los platos estrellas de la casa es el jarrete de cordero lechal asado, una receta semejante a la del rabo de toro. Tiene que ser por eso que el restaurante se llena a menudo de toreros. “Una noche vinieron tres, sentados en tres mesas diferente”, cuenta Javier González, el otro socio de The Hall.

Pero no sólo el mundo del toreo tiene predilección por este establecimiento, sino también el de las finanzas, la moda, el fútbol, la farándula, la alta sociedad o la política. Muchos ministros y la misma alcaldesa de Madrid suelen dejarse ver por este lugar, para tomar una copa en la terraza o un café al calor de la chimenea.

Aunque la mayoría de la gente de negocios que frecuenta el local suele darse cita a la hora del desayuno. Bollería francesa, full English breakfast, sándwiches varios y un entorno muy agradable son los ingredientes que les conquistan.

La carta

En The Hall es casi obligatorio pedir las patatas soufflé, ya que este restaurante es uno de los pocos de la capital madrileña que destacan por ese plato. 

Los nems (rollitos de arroz vietnamitas con solomillo ibérico y gambas) o el calamar a la brasa son otros imprescindibles del menú. Mientras que, dentro de las propuestas de finger food o para picar, sobresalen el queso sapin al horno con pan tostado o las croquetas tigre.

Mucha de la repostería está cocinada al momento, pedid la tarta de limón, si queréis probar la especialidad de la casa.
Para maridar podemos elegir entre una amplia selección de vinos, también por copas y champagnes, y los más atrevidos podéis optar por eternity, una creación ad hoc del bartender, que lleva jengibre, pomelo, lima, frutos rojos y ginebra.


El ticket medio es de 50 euros, aunque el chef ofrece la posibilidad de degustar un plato casero fuera de carta cada día, el mismo que prepara para el equipo - el ‘plato de la familia’-, por sólo 14,50 euros.
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