Cuando la política no es ajena a la economía: Sánchez y el desplome de la inversión USA en España

La política exterior no es ideología, es la gestión de intereses

Muchas veces se afirma que la política y la economía marchan por caminos distintos pero la realidad contradice esta afirmación. Esta semana Pedro Sánchez, de viaje en NY, para participar en la asamblea general de la ONU, tuvo tiempo de reunirse con el alcalde la gran manzana, pero no para asistir a la recepción de Donald Trump.

Muchos de los que detestan al presidente americano habrá aplaudido el gesto del presidente español pero sus acciones en política internacional no son ajenas a la economía, todo lo contrario, no pasan factura. La política exterior no es ideología, es la gestión de intereses y Sánchez si los tiene son de índole particular e inconfesable.

Ha sido el propio gobierno el que ha señalado a Estados Unidos e Israel en la crisis de Ceuta, su acusación ha puesto aún más de manifiesto que Marruecos tiene hoy más capacidad de influencia en el mundo que España. El empecinamiento de nuestro gobierno en lograr la oficialidad de las lenguas autonómicas en Bruselas, y su fracaso una y otra vez, es otro reflejo del error constante que comete el gobierno de España al elegir sus objetivos en política exterior y la muestra evidente de su pérdida de influencia y peso internacional.

Esta semana Carlos Cuerpo, vicepresidente económico y candidato a la sucesión entre los pocos moderados que quedan en el PSOE, reconoció una caída en las exportaciones españolas a EE.UU y reconoció que el parón afectaba sobre todo a la capacidad exportadora de las pymes españolas. Obviamente Cuerpo deposito en Trump y sus aranceles toda la responsabilidad del frenazo en los intercambios entre el gigante americano y España.

No solo los datos de exportación son un jarro de agua fría, también ha caído la inversión exterior procedente de los Estados Unidos. Entre enero y junio la inversión exterior global llegada a España fue 12.446 millones frente a 9.484 millones de 2025. El titular parece positivo pero la realidad es que la cantidad es casi 10.000 millones inferior a la de 2024 cuando alcanzó los 21.647 tras una subida 31,2%. Visto en perspectiva el volumen de inversión foránea en España es el más bajo desde el COVID.

La Comunidad de Madrid ha captado 5.635 millones frente a los 2.358 de Cataluña y los 1.845 millones de la Comunidad Valenciana. El resto de CC.AA se sitúan por debajo de los 1.000 atraídos. Solo Andalucía, con 903, se le acerca.

La Comunidad de Madrid consigue el 45,2% de las inversiones exteriores que aterrizan en España frente al 18,9% de Cataluña. La inversión neta en Madrid fue de 2.220 millones frente a los 550 de Catalunya. Hay que remontarse a 2023 para encontrar una cifra tan baja en Cataluña, en aquel entonces fue de 367 millones.

Mucho más preocupante que la caída de la inversión es la desinversión que alcanza los 9.038 millones y que ha disparado un 142%. Cuando restamos la desinversión a la inversión extranjera el saldo queda en 3.407 millones y si nos centramos solo en la inversión procedente de Estados Unidos, el primer inversor extranjero en España, el salido es negativo en 993 siendo la primera vez desde 2013 que sucede.

Los datos de Cataluña se ven lastrados por la falta de inversión americana que solo invierte en Cataluña 155 millones frente a los 500 millones llegados de Corea del Sur. Por detrás de los estadounidenses las empresas francesas y británicas siguen siendo los mayores inversores en nuestro país.

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