De China a Occidente con escala en el almacén de Marruecos

No es una casualidad que Marruecos se esté instalando en algunos puertos del estrecho -ampliado- de Gibraltar

La República Popular China ha devenido en una suerte de Amazon que almacena sus mercancías en el lugar que más le conviene. Es decir, allí donde le sea más fácil exportar sus productos a Estados Unidos y la Unión Europea.

Se dice que China, impulsada por un desarrollo económico acelerado, es prácticamente imparable. La gran potencia. Puede ser. Aunque, también puede suceder –recuerden lo que le ocurrió a Alemania durante las primeras décadas del siglo XX– que una gran potencia se debilite por culpa de su creciente poder. Y también puede ocurrir que los vecinos y competidores de China –Japón, Corea del Sur, Singapur Vietnam o India– lleguen a una suerte de acuerdo –implícito o explícito– para frenar –política, comercial y territorialmente hablando– al gigante asiático. En cualquier caso, China está ahí. Y sigue su curso. Surge la cuestión: ¿cabe contemplar la hipótesis de una China que, económica y comercialmente hablando, “colonice” Estados Unidos y/o la Unión Europea? Una hipótesis plausible.

El primer almacén de China estaba en Cuba

Hablemos de Cuba. ¿Por qué Estados Unidos mostró reticencias cuando se trataba de normalizar las relaciones políticas y económicas con Cuba? Cuestión de derechos humanos y democracia, se decía. Pero –con dicho criterio–, no se acababa de entender que Estados Unidos normalizara relaciones con países en donde los derechos humanos y la democracia eran claramente perfectibles.

Alguna otra variable debía barajar Estados Unidos. Hablemos de la deuda de Cuba con China. Lo que sí sabemos –según documentaba la estatal Agencia de Información Nacional (AIN) cubana– es que, periódicamente, el gobierno de Cuba y la Corporación de Crédito a la Exportación China (SINOSURE) firmaban acuerdos y memorandos con China para «reordenar la deuda de mediano y largo plazo». Un pago de la deuda «bajo la cobertura del crédito a la exportación de corto plazo». «Socios comerciales», decía Raúl Castro. La deuda de Cuba contraída con China llegó a los diez mil millones de dólares. Los demás acreedores importantes, Rusia y Venezuela.

Después del rodeo por la deuda que Cuba contrajo con China, planteo la hipótesis inicial: ¿cabe contemplar la posibilidad de una China que, económica y comercialmente hablando, «colonice» Estados Unidos?

Cuba podría convertirse en una suerte de país taller o país almacén –un centro logístico, dicen ahora– a 166 kilómetros de Estados Unidos.

Imaginemos que China condona la deuda a Cuba a cambio de incrementar los acuerdos indicados más arriba en virtud de los cuales se reforzarían los negocios mixtos entre uno y otro país. Es decir, entre uno y otro «socios comerciales». Si eso ocurriera, Cuba podría convertirse en una suerte de país taller o país almacén –un centro logístico, dicen ahora– a 166 kilómetros de Estados Unidos.

De La Habana a Key West no se desplazarían balseros, sino mercancías chinas «cubanas» que se unirían a las ya numerosas procedentes del país asiático que son de consumo diario en Estados Unidos. El miedo a esa «colonización» explicaría la reticencia de Estados Unidos a levantar el embargo económico y firmar acuerdos comerciales y no comerciales con Cuba. En definitiva, China desembarcaba en Estados Unidos con escala en Cuba.

El segundo almacén de China está en Marruecos

No es una casualidad que China solicite acuerdos de libre comercio con la Unión Europea. No es una casualidad que Marruecos se esté instalando en algunos puertos del estrecho -ampliado- de Gibraltar. ¿Acaso Marruecos no puede almacenar/transportar mercancías fabricadas en China hacía la Unión Europea? ¿Acaso no se pueden fabricar las mercancías chinas en el propio Marruecos? ¿Es una casualidad que China y Marruecos firmen acuerdos comerciales y diseñen rutas aéreas de transporte? ¿Es una casualidad que en los últimos cuatro años China haya invertido seis mil millones de dólares -más coches eléctricos y más baterías- en Marruecos? ¿Pagarán estos coches chino-marroquíes los aranceles que pagan los coches fabricados en China?

Por cierto, ¿cuál es el papel de España -cuyos socios económicos preferentes son China y Marruecos- en este negocio que puede perjudicar -fundamentalmente, la competencia ilegal, los impuestos, la calidad mínima, el permiso sanitario y otras cuestiones propios del asunto de la exportación e importación-, a la Unión Europea? Pero, ¿no pertenece España a la Unión Europea?

Lo que sí sabemos -según The Observatory of Economic Complexity- es que en junio de 2026 China exportó 1000,02 millones a Marruecos e importó 97,7 millones desde Marruecos. Sabemos también que entre junio de 2025 y junio de 2026 las exportaciones de China a Marruecos se incrementaron un 18,8% y las importaciones disminuyeron 32,2%. ¿Qué exporta China a Marruecos? Grúas, máquinas, cable y teléfonos. ¿Qué importa desde Marruecos? Cobre, semiconductores y tableros de control eléctrico para fabricar lo que luego exportará.

Para más detalle, ustedes pueden leer el artículo de Jose Mangue, publicado en el diario marroquí Le360, con el título «China avanza en Marruecos y Europa mira con preocupación» (15/8/2026).

Mientras tanto, la Unión Europea observa. Y parece que algo más.

Deja una respuesta