Contra la convivencia

Los herederos de los artífices de la Transición quieren matar políticamente a sus mayores

Poco a poco, desde la Moncloa se va deconstruyendo la convivencia democrática en nuestro país. Sin disimulos. A base de derogaciones de las normas básicas de consenso. La penúltima aberración carecerá de alcance jurídico pero con la enmienda a la ley de amnistía de 1977, este gobierno está logrando proyectar una imagen de justiciero resentido con nostalgia ajena. Queriendo reabrir trincheras que habían quedado enterradas, de común acuerdo, hace 44 años, gracias a la Transición.

Quizá lo más escandaloso sea que la vuelta al pasado de la confrontación guerra-civilista se utilice como moneda de cambio en una negociación de presupuestos desfasados. Cuando el paro, la deuda disparada, la asfixia fiscal con tanta subida de impuestos y el miedo a las restricciones Covid son las preocupaciones prioritarias de los ciudadanos, al gobierno no se le ocurre nada mejor que volver a resucitar al franquismo. Sin emplear el mismo celo por investigar los más de 300 asesinatos de ETA, cometidos en la historia más reciente, que siguen sin resolver.

Son los inconvenientes de gobernar en minoría parlamentaria y sin prejuicios, como le ocurre a Pedro Sánchez. ERC le va marcando el paso condicionando su apoyo a la mal llamada Ley de la memoria democrática a la anulación de la amnistía del 77. Sanchistas y Podemos no han llegado tan lejos como pretendía el diputado Rufián, que le va la marcha de la revancha .

Y no han llegado tan lejos porque, a pesar de su atrevida ignorancia, saben que la amnistía del 77 cumplió su función en un momento histórico del pacto en el tránsito de la dictadura a la democracia. Y que no se puede invalidar ni anular porque el artículo 9-3 de la Constitución y el 21 del Código Penal establecen la irretroactividad de las normas penales desfavorables para el reo. Pero quiere abrir causas penales para buscar franquistas torturadores, los que queden vivos, claro. Eso implicaría abrir el abanico. A todos los que se beneficiaron de aquella amnistía.

No es lo que parece, venía a decir a la defensiva el ministro de la presidencia, Felix Bolaños, consciente del revuelo que ha ocasionado su enésima vuelta de tuerca para forzar la polarización. El caso es que Sánchez, sin otro principio que el de su obsesión por permanecer en el poder a cualquier precio, transita con indiferencia y comodidad por el sendero de la confrontación. Retorciendo la ley cuando conviene, derogando también el consenso, despreciando a los tribunales y enmendando sentencias. Tics que perfilan una patología preocupante.

Sánchez nos está metiendo en un túnel muy oscuro

La ley de amnistía del 77 que ahora se cuestiona desde el gobierno socialcomunista y sus aliados independentistas no fue un perdón de las Cortes constituyentes a los franquistas con causas pendientes. No sólo. Fue un pacto muy reivindicado por la izquierda del que se beneficiaron muchos. Una ley aprobada por una gran mayoría en el Congreso. Eran los tiempos de la reconciliación y el respeto al contrario.

Con Suárez, Felipe González, Fraga y Carrillo enarbolando la bandera del pacto. Los archivos nos están recordando en las últimas horas el discurso emocionado de Marcelino Camacho (PCE y CCOO) hablando de enterrar muertos y rencores. La defensa vehemente de Txiki Benegas.

Franquistas, anarquistas, militantes de izquierda y cientos de presos de ETA se beneficiaron de la amnistía (entendida como “un olvido de todos y para todos”, según Arzalluz). Salieron todos. Y al cabo de un año, la banda terrorista volvió a lo suyo para seguir matando en democracia.

Esta reforma trasciende de la sobreactuación de la izquierda. Los herederos de los artífices de la Transición quieren matar políticamente a sus mayores haciendo gala del mayor sectarismo conocido desde que se instauró la democracia. El actual secretario general del PCE y defensor de las FARC, Enrique Santiago, que tanta influencia ha ganado en el control remoto al gobierno de la Moncloa, está dejando a sus antecesores como traidores. Si Paco Frutos levantara la cabeza le pondría en su sitio. Pero estos son quienes gobiernan ahora España.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dispone a pronunciar un discurso durante la XV gala anual del Comité Olímpico Español / EFE

Sánchez nos está metiendo en un túnel muy oscuro fomentando la confrontación con la revisión de la historia.

Sus aliados se aprovechan de su debilidad y siguen implacables con su plan de derribar el “régimen del 78” y de vaciamiento del Estado. Pablo Iglesias no engañó. Tampoco los secesionistas. Pero Sánchez en vez de descartar esas alianzas tóxicas se abrazó a ellos para mantenerse en la Moncloa. Antes él que la convivencia y la estabilidad del país. No nos merecemos volver atrás.

Tonia Etxarri