Contra la prensa

La prensa libre es uno de los elementos que definen un sistema democrático y quienes la atacan, utilizando su argumento peregrino favorito, nos acercan a la ciénaga de la tiranía

Hoy quiero enunciarles dos principios generales que no por conocidos dejan de ser importantes: 

  • 1.-Una  democracia es un sistema político en el que los periodistas hacen las preguntas y los políticos las contestan. Si quieren. 
  • 2.- Por el contrario, una tiranía es un sistema en el que son los políticos quienes hacen las preguntas a los periodistas y estos están obligados a contestarlas so pena de prisión, exilio o muerte. 

A estos principios generales se les puede añadir toda la casuística que ustedes quieran, pero son inamovibles. La prensa libre es uno de los elementos que definen un sistema democrático y quienes la atacan utilizando su argumento peregrino favorito no perfeccionan el sistema democrático sino que lo socavan acercándonos a la ciénaga de la tiranía. 

Digo esto porque ayer vivimos en el Congreso de los Diputados dos hechos que, si bien tomados uno a uno pueden parecer inocentes e inconexos, una vez unidos tienen que hacernos ver que nuestra democracia está en riesgo (todas lo están en realidad) debido a la pulsión autoritaria de los movimientos nacionalpopulistas emergentes. 

La protagonista del primero fue la diputada del movimiento nacionalpopulista de extrema derecha Vox,  Macarena Olona, quien preguntada por una periodista sobre un insulto pronunciado por un compañero suyo de partido en el pleno del Congreso de los Diputados, no solo no contestó (a lo que estaba en su perfecto derecho) sino que se revolvió como una hidra cuestionando las razones y la legitimidad de esa periodista  para plantear esa pregunta. 

El protagonista del segundo fue el portavoz del movimiento nacionalpopulista de extrema izquierda Podemos, Pablo Echenique, quien preguntado por un periodista sobre la relación de su partido con el ex-responsable de seguridad chavista, respondió cuestionando la las credenciales profesionales del informador y su ideología. 

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El portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, comparece en rueda de prensa en el Congreso de los Diputados. EFE/Javier Lizón

Ninguna de estas dos salidas, ni la de Olona ni la de Echenique es inocente ni casual. De hecho, ambas responden a una estrategia de contrastado éxito ya ensayada en otros países por personajes como Donald Trump, Nicolás Maduro, Jair Bolsonaro, López Obrador, Viktor Orban o Vladimir Putin. La flor y nata de la internacional nacionalpopulista, que independientemente de la ideología que esgriman como excusa a sus acciones sólo han buscado socavar las libertades de los países que les han sufrido, transformando sus antaño plenas democracias en regímenes autoritarios e incluso en algunos casos, totalitarios. 

Una estrategia que consiste en convertir a la prensa incómoda en un elemento más de la batalla política, dentro de la misma y además alineada con una de las partes en conflicto para deslegitimarla como elemento de control con un doble objetivo. Por un lado, permitir que sus seguidores más fanáticos procedan en masa al linchamiento del periodista o medio en las redes sociales, y por otro, el más importante, construir un muro de impunidad en torno a ellos mismos basado en el miedo que les permita evadir el control de sus acciones que realiza la prensa libre. 

Ya sé que la prensa no es pura bondad angelical, que los periodistas no son un dechado de virtudes teologales, que existen concentraciones casi oligopolísticas insanas e inexplicables, que las empresas de comunicación tienen sesgos ideológicos e intereses comerciales… pero a pesar de estas imperfecciones, la prensa en su conjunto sigue siendo una herramienta que trabaja en favor de una mayor calidad de información pública. Un grano en el culo para quienes quieren el poder absoluto. Una aliada de las democracias liberales. Un azote para los tiranos. 

Y recuerden: Una  democracia es un sistema político en el que los periodistas hacen las preguntas y los políticos las contestan. Que esto siga siendo así por el bien de todos.  

César Calderón