Un enero político lleno de incógnitas

Mientras que Junts apuesta por complicar las leyes de Pedro Sánchez, ERC tiene un sentido de Estado más cabal por su responsabilidad de gobierno

Dudo que el listo de Pedro Sánchez pensara que su pacto con los independentistas le iba a salir gratis, pero no creo que sea en estos momentos consciente de lo difícil que se lo van a poner. Imposible, vaya. Como esas piedrecitas que se introducen por arte de magia en el talón del pie y te hacen el caminar molesto. Bien, si sólo fuera molesto…

Pero el independentismo de Carles Puigdemont no engaña. Clarito como el agua. Desde el primer día, el discurso de la portavoz de JxCat en el Congreso, Miriam Nogueras, el día de la investidura, fue duro y molesto. Y no es que no se fíen de Sánchez, que también, es que han llegado a la fiesta para molestar, incomodar, a dejarse notar, a tocarle las narices al Estado a través del Gobierno. Es la tarea de siempre. No hay otra.

Gobernar o liarla

Puede que los intelectuales del equipo de Sánchez se lo hayan explicado al presidente. Puede que no. Santos Cerdán ya debería percatarse. Porque existe una premisa importante. Se entiende que el presidente quiere gobernar, pero a JxCat solo le interesa liarla y dar lo mínimo hasta lograr la vuelta de Puigdemont.

Lo veremos el próximo 10 de enero. El Gobierno precisa de la aprobación de un decreto ómnibus, por la cantidad de medidas que incluye, y del que se debería beneficiar una de la parte de la sociedad más desfavorecida.

La razón de la negativa, por supuesto, está relacionada con las dificultades que supondría para la conocida como ley de amnistía.

Sánchez quiere gobernar, pero a Junts solo le interesa liarla y dar lo mínimo hasta lograr la vuelta de Puigdemont

Los decretos de la discordia

Existen tres decretos a aprobar, el 6/2023, el 7/2023 y el 8/2023. Es el primero el que tiene la excusa por parte de Junts para negarse a aprobarlos todos. Ese en concreto, según señalan fuentes del partido independentista, es el que afectaría a la amnistía y que le sirve a la formación como demostración de su poder. Del poder que tiene en esta legislatura. Si este es el principio, ya sabemos como va a continuar el baile.

ERC está en una posición diferente. Puede que sea porque tiene la responsabilidad del gobierno, que eso siempre imprime una postura diferente, lo cierto es que, desde su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, hasta el mismísimo president de la Generalitat, Pere Aragonès, actúa con cierto sentido cabal. Pero eso dura lo que dura.

Qué pasará en enero

Este enero político visualizaremos muy rápidamente como pueden ir las cosas en esta legislatura. Es la prueba del algodón. Si la supera, Pedro Sánchez tendrá legislatura porque observaremos que Puigdemont sólo se presenta en la fiesta para jugar y conseguir sus máximos intereses.

Si el día 10 va mal, todo apunta a que la legislatura será insoportable, y lo mejor sería ir a elecciones. Claro que antes están las gallegas y las europeas. Energías perdidas por una decisión dudosa.    

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