Cobrar dos veces por circular, el nuevo trampantojo de Puente
Una autopista la pagamos dos veces, vía tributaria y vía peaje
Oscar Puente, el ministro tuitero, dijo hace unos días que es preciso pagar por usar las carreteras y estableció una comparación con las infraestructuras aeroportuarias y ferroviarias, de las que afirmo que se financiaban por lo que pagaban los aviones y parcialmente los trenes.
La declaración de Puente es tramposa dado que los automovilistas también pagan por usar las carreteras, si no para que sirve, por ejemplo, el IRPF además de para que una empresa bajo su responsabilidad contrate a la “sobrina de Ábalos” o otra empresa de su negociado, como ADIF, se vea inmersa en la trama de comisiones de Santos Cerdan.
Los ciudadanos pagamos impuestos para que, entre otras actividades, el estado construya y mantenga carreteras. Otra cosa es que ese mismo estado delegue en empresas la construcción de carreteras y estas empresas no le cobren el coste de dicha obra al estado si no que lo repercutan directamente sobre los que transitan por dichas carreteras.
En definitiva, una autopista la pagamos dos veces, vía tributaria y vía peaje. Una de las grandes mentiras del nacionalismo catalán ha sido que “España” impuso autopistas en Cataluña mientras en el resto del país se construían autovías gratuitas. Esa afirmación es una fake news destinada a justificar un falso agravio.
Lo que ha sucedido, históricamente hablando, es que fueron los fondos europeos lo que han financiado la mayor parte de la red de autovías con la que cuenta España pero que dichas autovías solo podían construirse en las regiones españolas con un nivel de renta bajo, que permitiera que dichos fondos se usaran en esas zonas del país. Por ese motivo el País Vasco, Madrid o Cataluña contaban con muchas autopistas de pago y el resto de España había menos.
El nacionalismo catalán se creyó su propia trola y arrancó una campaña bajo el lema “No vull pagar” (No quiero pagar). El gobierno central, tanto del PP como del PSOE, siempre abiertos a complacer al nacionalismo cedió y poco a poco hizo dos cosas: ceder la titularidad de parte de las autopistas a la Generalitat y dejar que los peajes vencieran sin renovar la concesión. Las dos decisiones son errores de bulto.
El resultado fue que hoy en día en Cataluña no hay ninguna autopista del estado de peaje pero sigue habiendo un montón de autopista titularidad de la Generalitat que si tienen barrera de pago: la autopista del Garraf, la autopista de Manresa, los túneles de Vallvidrera o el túnel del Cadí.
En realidad, el tiempo ha desvelado el verdadero motivo de los promotores de la campaña “No vull pagar-No quiero pagar”. Dicha movida no era contra los peajes, era contra España y para alimentar el ambiente que desemboco en el Proces. Ahora que los peajes repercuten en la Generalitat no hay protestas, la gente no pita al paso del peaje… y las carreteras están saturadas y mal mantenidas. Se han incrementado los atascos y ha subido la siniestralidad, pero ¡Qué más da, como mínimo y aunque sean una porquería las autopistas son catalanas!
Ahora, que las otras impecables autopistas de ACESA son una sombra de lo que fueron y no dan abasto desde los gobiernos central y autonómico se plantean reintroducir los peajes. La izquierda gobernante no construirá ni un kilómetro más de autopista, en realidad están en contra de cualquier tipo de apoyo a la movilidad por un motivo de fondo: facilitar la movilidad es una forma de libertad individual y eso a la izquierda gobernante le da alipori.
La solución a los problemas de movilidad no es cobrar dos veces a la gente, es construir carreteras, es invertir en lo que es prioritario y dejar de gastar en necedades.
Recaudar más sin un plan de carreteras que permita construir la B-40, como vía orbital del área metropolitana, ampliar la AP-7 con un cuarto carril, o construir la autovía entre Berga y Puigcerdà, etc… no sirve de nada.
Pero si hay algo seguro es que los peajes volverán, pero las autopistas nunca volverán a ser como en el pasado.