Patriotos

Un partido que se dice a sí mismo patriota tiene el deber de cerrar filas con su Gobierno en medio de una crisis geopolítica, ya que cada fisura será aprovechada por la potencia rival

Les voy a contar una pequeña historia personal, algo que me sucedió allá por el año 2012 en la Argentina y en medio de un evento internacional sobre comunicación política ideado y organizado por mi buen amigo Luis Babino, presidente de la fundación CIGOB, toda una referencia en América Latina en cuestiones de buen gobierno, hincha de River y un tipo realmente temerario.

Temerario porque a Don Luis no se le ocurrió mejor idea que juntarme con el ex-presidente chileno, el socialista Ricardo Lagos, para debatir sobre tecnopolítica.

Imagínense, un salón de actos lleno de argentinos peronistas (son matemáticas, si te juntas con tres argentinos, dos de ellos son peronistas) con una mesa formada por un socialdemócrata chileno (Lagos) y por un sorprendido consultor español de clara tendencia progreliberal (yo) debatiendo ambos sobre las posibilidades de las que las TIC iban a dotar a nuestras democracias para su amejoramiento.

Un inesperado patriotismo

La cosa transcurrió sin excesivos contratiempos hasta el turno de preguntas del público, momento en el que uno de los asistentes, tomando como excusa una pregunta que no llegó a realizar, se puso en pie micrófono en mano y pronunció una tremenda arenga contra Mariano Rajoy, recién elegido presidente del gobierno de España, un político con el que un servidor solo compartía en aquel momento nacionalidad y equipo de fútbol favorito, y ambas cosas a duras penas.

Cuando terminó su intervención tomé la palabra y me sorprendí a mí mismo ( y a Luis Babino) defendiendo a Mariano Rajoy, un presidente al que yo no había votado y en cuyas antípodas ideológicas creía encontrarme. La razón era evidente, Mariano Rajoy era en esos momentos el presidente del Gobierno de España, lo habían votado la mayoría de los ciudadanos de mi país y si alguien podía cantarle las cuarenta éramos nosotros, los españoles, no aquel pisaverde.

Como verán no es nada heroico, simplemente hice lo que la mayoría de ustedes hubiera hecho, darme cuenta de que no es estético ni adecuado ni conveniente criticar al presidente del Gobierno de España cuando apareces en el cartel que una conferencia con una bandera española al lado de tu nombre.

Entenderán ustedes por extensión la vergüenza que me ha dado constatar que algo tan sencillo y evidente se le escapaba al líder del tercer partido con mayor representación en nuestras cortes, un partido que además se dice patriota y ha construido todo su relato en torno a nuestra bandera.

¿Patriota? Ni por asomo.

Miren, en medio de una crisis territorial de gigantescas connotaciones geopolíticas como la que estamos viviendo con Marruecos, el deber de cualquier patriota es situarse al lado del gobierno de España, sea quien sea quien gobierne y estés de acuerdo o no son sus políticas, porque cualquier división se interpretará como debilidad y será aprovechada por el rival.

El primer deber del patriota es la unidad, el cierre de filas y el reforzamiento de nuestra soberanía. Tiempo habrá de reclamar responsabilidades cuando la crisis se cierre y las aguas vuelvan a su cauce.

El primer deber del patriota es poner a la patria por encima de sus siglas partidarias y abstenerse de montar circos que solo benefician a la potencia extranjera que está cuestionando nuestra soberanía.

El primer deber del patriota es no confundir gobierno con Estado y saber que en medio de una crisis política con otro pis, cuestionar la legitimidad del primero es lesionar gravemente al segundo.

Por que si no es así, será legítimo comenzar a pensar que patria y bandera no son más que dos excusas de estos señores para azuzar los más bajos instintos y las más básicas emociones de la ciudadanía en pos de un fin político que muy poco tiene de patriótico…

… y que por tanto, no son patriotas, sino más bien algo así como patriotos.

César Calderón