Pedro Sánchez: del Frankenstein a Míster Potato 

La coalición apedazada se rompe a pedazos y Sánchez, como en la poesía de Martin Niemöller se queda sin nadie a quien recurrir

Tras la debacle andaluza, cualquiera de los 370 asesores del Presidente del Gobierno hubiera aconsejado al líder del PSOE alejarse de sus socios a su izquierda, darle un par de zascas al camarote de los Hermanos Marx, que es la infinidad de grupos particularistas, regionalistas, nacionalistas e independentistas que le apoyan y lanzarse a absorber el voto de centro visto que en Andalucía se ha constatado que Ciudadanos (Cs) no va a levantar cabeza por mucho que le sometan a 20 descargas de un desfibrilador político.  

Lo del Frankenstein nunca fue amor. Para Sánchez, hombre sin más ideología que el poder, sus socios son un mal necesario para que él ocupe la presidencia del Gobierno. Para sus aliados, pedazos del monstruo de Mary Shelley, Sánchez es ideal: un presidente parlamentario débil y con pocos escrúpulos al que saquear a cambio de mantenerle en la cúspide. Todo lo que piden se les concede: la SS.SS y prisiones en el País Vasco, indultos o el cese de la dirección del CNI en Cataluña.  

Sánchez no obtuvo jamás una mayoría absoluta, ni se acercó a ella y tanto para ganar la moción de censura como para obtener la investidura tuvo que sumar hasta a 13 partidos. Más que un gobierno con un apoyo parlamentario sólido, lo que tenemos en España es un patchwork político.  

Del Frankenstein estamos pasando a la deconstrucción de Mister Potato. El problema de Sánchez no es solo la debilidad electoral que muestra su partido, que se concreta en los 122.000 votos que perdió en Andalucía, sino los 71.000 que extravió en Castilla y León o los 275.000 que se volatilizaron en Madrid, es que a la vez que a él le sucede eso sus coaligados se desangran en igual medida.  

Desgaste el PSOE

En Andalucía, los socios de Sánchez perdieron 10 escaños. En Valencia, el pacto del Botànic se tambalea por Compromís y el presunto encubrimiento desde las instituciones del abuso sexual cometido por el entonces esposo de la líder de la coalición nacionalista de izquierdas, que deja a Yolanda Díaz sin una pieza fundamental para poner en marcha su nuevo partido, Sumar, y para desarmar a Podemos. Tanto Díaz como Sánchez han desahuciado ya a los morados a los que ven un incordio impresentable. Si Díaz no se ve con fuerzas para arrancar su proyecto de escucha debido a la debilidad de Compromís y de Colau, ambas con un horizonte judicial tormentoso, acabará en brazos de Sánchez y su proyecto de escucha quedará en silencio.    

El PSOE cae elección tras elección y algunos barones territoriales se atreven a alzar la voz. El que más se desmarca es Javier Lamban, presidente de Aragón, una Comunidad que es el Ohio español, nadie alcanza la presidencia del Gobierno sin ganar en Aragón. Page y Fernandez Vara están al acecho, callan, pero si ven peligrar sus gobiernos no dudarán en sumarse a Lambán y enfrentarse a Sánchez.  

En este contexto el movimiento natural del PSOE era hacer una envolvente a Cs y marcar distancias con sus aliados de izquierdas y nacionalistas, pero lejos de eso, Sánchez persevera en su tóxica relación con el independentismo y esta semana ha anunciado una próxima reunión con Pere Aragonés para “enterrar definitivamente el caso Pegasus”. De hecho, el lunes Aragonés y Sánchez coincidirán en Barcelona en la cena de los Premios de PIMEC, la patronal de PYMES catalana.  

Relación con el independentismo

Cataluña se mantiene como la última comunidad fiel al sanchismo y ERC apuesta por presentarse en Cataluña como un partido, que a diferencia de Junts, está interesado en la gestión cotidiana y el día a día, pero en el resto de España los votantes del PSOE ven, mayoritariamente, la relación entre Sánchez y sus socios de ERC y Bildu como claudicante y humillante para el gobierno y para la Nación.   

A lo largo de la semana, los analistas se han lanzado a especular si el voto de los andaluces fue en clave local o nacional. Los motivos por los que se emitió el voto no importan, lo que es relevante es las consecuencias y estas sí son indudablemente de alcance nacional, tal como las encuestas ya han reflejado esta semana ampliando la ventaja del PP y hundiendo definitivamente a CS así como bajando el porcentaje de votos del PSOE.  

El Frankenstein muta a Míster Potato, la coalición apedazada de cualquier manera se rompe a pedazos y Sánchez, como en la poesía de Martin Niemöller se queda sin nadie a quien recurrir.