Presidente Sánchez, nadie se lo agradecerá

Nadie duda de la buena fe de Sánchez en apaciguar el conflicto, el problema viene porque los independentistes quieren forzar el choque

Es cierto, objetivamente, que con Pedro Sánchez en La Moncloa se acabó la hierática pose de su antecesor ante el siempre llamado ‘problema catalán’.

Pero no es menos cierto que derribar a un gobierno usando de la moción de censura, absolutamente constitucional, pero con votos que muy difícilmente sumarán en un futuro inmediato, constituye una inédita vocación de equilibrista, la de héroe en las tragedias clásicas de los griegos.

El actual problema catalán ya está poniendo en jaque a Sánchez

Un héroe que, aun luchando contra todo, siempre muere. Quizás este detalle no menor se le olvidó al actual presidente del gobierno de España. Lo fió todo al azar.

Lo digo porque o mucho me equivoco o el actual ‘problema catalán’, el desecho dejado por el proceso independentista que puso en marcha Mas y encumbró  Puigdemont en las nubes de la locura, ya está poniendo en jaque a Pedro Sánchez.

Y sabido es que el jaque es la antesala del mate si quien lo sufre no dispone de salidas hábiles, o simplemente ha entrado inconscientemente en una ratera, la ha cerrado y encima ha echado las llaves al exterior.

La abogacía del Estado se ha desmarcado de la fiscalía y ha borrado la palabra ‘violencia’

El actual inquilino del palacio presidencial ha entrado en terreno harto pantanoso, políticamente hablando, cuando la abogacía del Estado, siempre al servicio del gobernante de turno, se ha desmarcado de la fiscalía, y donde antes ponía ‘rebelión’, ahora ha puesto ‘sedición’, un tipo penal que comporta menos pena de cárcel, y ha borrado la palabra ‘violencia’ de sus anteriores escritos.

Ha tenido suerte, el presidente Sánchez, de que su jefa –la nombró él- de los abogados del Estado no lo argumentara con aquello de la ‘revolución de las sonrisas’ con que Artur Mas, El Astuto, calificó a lo que conduciría a un golpe contra el Estado de Derecho.

En la estrategia de Sánchez, sin los dos partidos independentistas todo se va al garete

Dice mi amigo, el bueno de Miquel Iceta, que ‘las píldoras del doctor Sánchez están funcionando’. Yo no lleva las gafas del secretario general del PSC, pero las mías no me transmiten esa imagen. A ese doctor – en Económicas- lo tienen rodeado por todas partes menos por una.

No es una isla, tampoco una península; simplemente es un istmo. Es decir una franja estrecha de tierra que une, a través del mar, dos áreas mayores de tierra. La franja es Podemos y las áreas mayores son Vox, Ciudadanos y Partido Popular por una parte y ERC y PDeCAT por la otra.

Por más que a los podemitas se les reconozca su alto valor estratégico, como a todo istmo, lo cierto es que sin los dos partidos catalanes independentistas todo se va al garete.

No dudo de la buena fe y de la buena voluntad de Sánchez en ‘bajar la fiebre, la inflamación’, como dice Iceta del doctor, al objeto de ‘poder hablar con tranquilidad’, pero sólo hay que leer, ver y oír lo dicho por el vicario Torra y los dirigentes republicanos y exconvergentes tras saber las conclusiones de los fiscales y de los abogados del Estado para saber que lo suyo es la gresca por la gresca.

Cargar contra ‘Madrid’

Es el combate, tan inútil como permanente, contra eso que se denomina Madrid, y que incluye la Corona, el Gobierno, las Cortes Generales y el Poder Judicial de España. Quieren romper las vértebras cervicales del Reino. Ya no se trata sólo de irse; ahora se ha vuelto indispensable destruir lo que se deja.

Se cargaron a Rajoy con la excusa de su quietismo y ahora se disponen a freír a Sánchez en su propia salsa, el ‘buenismo’. Susana Díaz ya lo nota en su cogote andaluz.

Pierde fuelle por el ‘problema catalán’ y el paso atrás dado por el gobierno central mediante la abogacía del Estado. ¿Cuándo aprenderán, los socialistas, que los independentistas no son de fiar y que el catalanismo, si regresa, precisa de una década para reconstruirse? Tal vez cuando ya no estén en Moncloa.