Al PSOE solo le queda recurrir a la “desmemoria democrática” 

El PSOE, que contempla atónito cómo se le va cayendo el argumentario de campaña,  ha descubierto que la memoria es su principal enemigo

En España últimamente no funciona nada. Hay una sensación generalizada de que esto se desmorona. Desde lo que se suponía que era tecnología punta para garantizar la seguridad en los trenes hasta algo tan baladí como los chips que llevan los balones de fútbol de nuestra maltrecha Liga. Pero el Gobierno y sus vendedores de humo en plantilla insisten en que nada es lo que parece. Como decía Marlaska, “la inseguridad es subjetiva”. Groucho Marx, más serio y mejor informado que el ministro del Interior, lo explicaba con una pregunta mucho más certera: “¿usted a quién cree, a lo que ven sus ojos o a lo que yo le digo? Y estamos en esas, en que hay que creer lo que nos dicen  ellos y que viene a resumirse en una frase: “nada de lo que usted ha visto ha sucedido”. 

El PSOE, que contempla atónito cómo se le va cayendo el argumentario de campaña,  ha descubierto que la memoria es su principal enemigo. No la memoria histórica —esa la manejan con una destreza que haría sonrojar a cualquiera—, sino la memoria reciente. La del ayer. La de la semana pasada. La de este mismo lunes. La estrategia es tan sencilla como ambiciosa: lograr que el electorado llegue a las urnas habiendo olvidado ocho años. No diez, no quince —eso podría parecer razonable, la distancia da perspectiva, el tiempo suaviza aristas—. Ocho años. Con sus escándalos en caliente, sus contradicciones todavía sin enfriar y sus promesas rotas aún con el papel de regalo en el suelo. 

Pedro Sánchez lleva dos legislaturas gobernando para la hemeroteca. El problema es que la hemeroteca, por definición, recuerda. Y cada vez que reproduce un “cambio de opinión” del Presidente es para dejarlo en mal lugar. Así que el PSOE está apelando en esta campaña al votante medio estilo Iván Redondo: cara de “yo pasé por aquí hace unos años pero no me acuerdo de nada porque tengo menos memoria que un pez de colores criado en cautividad”. 

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

No se pide el olvido de Felipe González —eso ya sería arqueología—. Se pide el olvido de Koldo, de Ábalos, de Santos Cerdán, del fiscal general, del novio de Montse Mínguez, de las joyas de ZP, de los contratos de Víctor de Aldama, de las andanzas catedráticas de Begoña… Se pide olvidar que el mismo partido que exigía transparencia absoluta lleva meses peleando con los jueces para ocultar facturas y evitar que se investigue si hubo financiación irregular. 

Desde la factoría de la Moncloa están convencidos de que el votante no es un ciudadano al que informar. Es un organismo con una ventana de retención de menos de veinticuatro horas al que hay que gestionar con titulares bien calibrados. Y aquí entra la “sincronizada” —ese extraordinario ballet acuático en el que veinte cabeceras afines se zambullen a la vez en la misma dirección— con una misión histórica: ser el servicio oficial de desmemoria democrática. No ya para construir un relato alternativo, que eso tiene cierta nobleza intelectual, sino para que lo que ocurrió el miércoles no llegue al viernes. La información que incomoda tiene una vida útil de cuarenta y ocho horas. Lo que no se repite, no existe.  

Así que, queridos niños, no dejéis de prestar atención a la pantalla porque puede suceder cualquier cosa en cualquier momento. Si hay que cambiar el sentido de los sondeos, se cambia. Solo se necesita un suceso impactante y repetirlo hasta la saciedad. Puede que así, en un par de días a lo sumo, solo se acuerden de los 115 fallecidos de Adamuz y Urda sus familiares y poco más. No es cinismo, ni hipocresía. Es profesionalidad. Son muchos años de experiencia sabiendo que para el “sanchismo” la coherencia es un lujo que no se puede permitir si necesita gobernar. Si hay que seguir cavando en el pozo del olvido, se doblan los turnos si hace falta. 

Pero hay que tener cuidado. Porque el riesgo de la estrategia de la desmemoria es, paradójicamente, el éxito. Si el aparato de la amnesia funciona demasiado bien, si los medios afines consiguen vaciar la cabeza del votante de todo lo incómodo, puede producirse un efecto no deseado: que al votante se le olvide también lo más básico. Que hay elecciones y que son el día 29.  

Ya se sabe que la abstención no distingue ideologías. Pero sí distingue entre un electorado movilizado por la indignación y uno sedado por la gestión del olvido. Y si el  PSOE confunde, como parece, amnesia con anestesia, el 30 va a tener un despertar muy desagradable. 

Un comentario en “Al PSOE solo le queda recurrir a la “desmemoria democrática” ”

  1. Por desgracia para algunos, la patada en el trasero que los estadounidenses acaban de dar a Trump, comuna abrumadora mayoría en las dos cámaras, sitúan en el punto de mira el posible impeachment por corrupción, al que va a tener que enfrentar el adalid mundial de la derecha extrema y sus políticas sin rumbo, eso y la dimisión, en un momento tan especial y en el congreso, del ministro de transportes, dejan bien clara la diferencia entre un gobierno y la oposición.
    Según Uds. España se cae, no sé por dónde, nuestro país está superando mucho mejor que Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y EEUU, está crisis económica provocada por la inacción industrial de Occidente, que está perdiendo la batalla contra el desarrollo de China; esto y la incertidumbre energética, provocada por Trump y Netanyahu en Oriente Próximo, son factores que afectan menos a nuestra economía que vive una mayor independencia energética y un crecimiento industrial moderado en sectores clave. España no se está cayendo.

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