«Los precios de la vivienda no van a seguir subiendo»: Civislend en ‘A Golpe de Ladrillo’
El directivo de Civislend, en el podcast 'A Golpe de Ladrillo': 'Hemos llegado a unos niveles que la gente no puede seguir pagando'
Montaje realizado por Economía Digital.
Iñigo Torroba, el CEO de Civislend, compareció en el podcast de Economía Digital ‘A Golpe de Ladrillo‘ con un mensaje que difiere del optimismo reinante en el sector: el mercado inmobiliario español ha tocado techo y los precios no pueden seguir subiendo indefinidamente.
Una tesis que, en un momento en que los valores han superado los máximos históricos de 2007, resulta tan oportuna como incómoda para quienes aún apuestan por una espiral alcista sin fin.
«No estoy de acuerdo con que los precios de la vivienda vayan a seguir subiendo. Hemos llegado a unos niveles que la gente no puede seguir pagando», afirmó con contundencia el representante de la plataforma en la charla con Alfonso Abad, presentador del programa.
Y aclaró que su pronóstico no es el de un desplome: «El mercado está tocando sus máximos. No creo que vaya a bajar, esa es la realidad, pero sí creo que se va a estabilizar durante unos años». Una corrección suave, en definitiva, más por agotamiento de la demanda solvente que por un shock externo.

El contexto geopolítico de la primavera de 2026, marcado por conflictos activos con impacto directo sobre los mercados de materias primas, no pasa desapercibido para el sector.
Desde Civislend reconocen el riesgo, aunque confían en la resiliencia de la economía española: «Todo conflicto exterior de este tipo va a afectar a los tipos y a la inflación; va a generar una incertidumbre que nunca es buena, pero tenemos bases sólidas para capear esta crisis».
El verdadero problema está en los costes. Si el precio del cemento y el gasóleo continúa escalando, el promotor se enfrenta a un dilema: o absorbe el margen o lo traslada al precio final.
Y ahí es donde la lógica de mercado choca con el límite de la demanda. «Yo veo más complicado que el precio de venta siga subiendo, por lo tanto, habrá que ajustar el precio del suelo», concluyen desde la plataforma.
Una afirmación que, de cumplirse, redistribuiría la presión hacia los propietarios de suelo y redefiniría las reglas del negocio promotor en los próximos años.
Civislend nació cuando la banca había cerrado el grifo y los promotores medianos buscaban oxígeno financiero donde fuera. Hoy el paisaje es otro. «Hace 4 o 5 años el crowdfunding era una necesidad; ahora es una fuente de capital más.

Ya trabajamos con promotores del Top 10 de España que nos tienen en cuenta como una alternativa estratégica», explican. La madurez del sector ha transformado lo que era una válvula de emergencia en un instrumento de optimización financiera para operadores sofisticados.
La clave de su modelo reside en la complementariedad con la banca, no en la competencia: «Nosotros entramos en fases donde la financiación tradicional no entra, lo que permite al promotor optimizar financieramente sus proyectos».
Mientras el banco financia las fases más avanzadas y de menor riesgo, plataformas como Civislend cubren el tramo inicial, donde el riesgo es mayor pero también lo es la rentabilidad.
Con la obra nueva lastrada por la escasez de suelo finalista, la rehabilitación ha pasado de ser una actividad residual a convertirse en uno de los focos de mayor interés inversor. «En ciudades como Madrid hay un mercado muy atractivo en rehabilitaciones de edificios antiguos, pisos grandes y cambios de uso de locales comerciales a vivienda», señalan desde la compañía.
La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid han facilitado administrativamente este tipo de operaciones, lo que está atrayendo el interés de promotores y capital privado. Una ventana de oportunidad que, según Civislend, todavía tiene mucho recorrido.
Con todo, el sector arrastra un problema estructural que ningún agente privado puede resolver por sí solo: la burocracia del suelo. «Seguimos teniendo un gran problema: la capacidad de poner suelo en el mercado sigue siendo un proceso tedioso y largo.

Es el mayor cuello de botella que tiene el sector», advierten. Menos suelo disponible significa más escasez, y más escasez significa mayor presión sobre los precios, en un círculo vicioso que las administraciones no han sabido romper con la urgencia que el problema exige.
El CEO de Civislend da su estrategia de inversión
Preguntados por cómo canalizarían ellos mismos una inversión moderada en el contexto actual, la respuesta de Civislend es ilustrativa de su filosofía: «Si tuviese 50.000 euros ahora, los metería de 5.000 en 5.000 en distintos proyectos para tener una cartera diversificada que genere plusvalías.
Con la ley del interés compuesto, eso se convierte en una bola de nieve imparable». El producto que defienden con más convicción es la deuda con garantía hipotecaria, al que califican de «imbatible» por ofrecer rentabilidades de entre el 10% y el 13% con un riesgo muy acotado por la garantía real que lo respalda.
Finalmente, sobre la tokenización de activos inmobiliarios, tecnología que lleva años prometiendo revolucionar la inversión en ladrillo, Civislend se muestra escéptico sin abandonar el interés: «Llevo oyendo lo de la tokenización desde hace seis años, pero sigue siendo una asignatura pendiente. Ninguna plataforma ha conseguido crear un mercado secundario escalable y automático».
Una honestidad poco habitual en un sector que tiende a abrazar con entusiasmo cada nueva tendencia tecnológica, y que refleja la distancia que aún separa el potencial teórico del blockchain aplicado al sector inmobiliario de su implementación real a escala.