Las claves del golpe de Florentino Pérez (ACS) en Australia con la compra de Thiess por 720 millones
Montaje realizado por Economía Digital.
La estrategia internacional de ACS vuelve a acelerarse. El grupo presidido por Florentino Pérez ha oficializado la adquisición del 100% de la minera australiana Thiess, culminando la salida definitiva del fondo estadounidense Elliott y reforzando uno de los activos más relevantes de su división industrial, tal y como adelantó ECONOMÍA DIGITAL el pasado mayo.
La operación, ejecutada a través de su filial australiana Cimic, supone un desembolso de unos 720 millones de euros y representa mucho más que una simple compra societaria.
La confirmación de la operación da además continuidad a la información adelantada hace algo más de un mes por Economía Digital, que reveló que los equipos financieros del grupo ya habían preparado las provisiones necesarias para ejercer la opción de compra antes de que expiraran los plazos de prioridad. La cifra final anunciada por ACS se sitúa, de hecho, dentro de la horquilla que había trascendido entonces.
Más allá del cierre de la operación, la cuestión que ahora se plantean los analistas es por qué el grupo español ha decidido ejecutar esta operación.

La respuesta combina estrategia industrial, simplificación corporativa y una apuesta decidida por algunos de los mercados con mayor potencial de crecimiento de la próxima década.
El primer elemento que explica el movimiento es la transformación del negocio de Thiess. Aunque la compañía australiana ha estado históricamente asociada a la explotación de carbón térmico, su actividad ha evolucionado de forma significativa durante los últimos años.
Thiess no es propietaria de las minas en las que trabaja, sino que presta servicios especializados a terceros, una característica que reduce considerablemente su exposición a los riesgos asociados a la propiedad de los yacimientos.
Ese modelo de negocio resulta especialmente atractivo en un contexto en el que la demanda mundial de minerales críticos continúa aumentando.
La electrificación de la economía, el desarrollo de las energías renovables y la fabricación de baterías para vehículos eléctricos están impulsando inversiones multimillonarias en materias primas como el cobre, el níquel o el litio.
Precisamente ahí reside buena parte del atractivo estratégico para ACS. Bajo la dirección de Juan Santamaría, el grupo ha venido orientando progresivamente parte de su negocio hacia sectores vinculados con la transición energética, tal y como también informó Economía Digital.
Tener el control absoluto de Thiess permite acelerar esa diversificación y posicionarse en un mercado cuya demanda mantiene perspectivas estructuralmente favorables para los próximos años.
La segunda gran clave de la operación está en la salida del fondo Elliott. Desde finales de 2020, Thiess estaba participada al 50% por Cimic y por el conocido fondo activista estadounidense.
Aquella estructura respondía a una lógica financiera habitual: los fondos de inversión entran en compañías con potencial de revalorización, acompañan su crecimiento durante unos años y posteriormente ejecutan su salida obteniendo una plusvalía.
Sin embargo, aquella alianza siempre tuvo vocación temporal. El movimiento que confirmó el cambio de rumbo llegó en abril de 2024, cuando CIMIC recompró un 10% adicional de Thiess por unos 195 millones de euros.
Con esa operación, la filial de ACS recuperó el control mayoritario del negocio, elevando su participación al 60% y permitiendo volver a consolidar íntegramente la minera en sus cuentas. Elliott quedó entonces como socio minoritario con el 40% restante, pendiente de una salida ordenada.

Con la adquisición del 100% del capital, el grupo presidido por Florentino Pérez recupera plena capacidad para decidir el rumbo de una de sus principales plataformas industriales internacionales. Además, podrá integrar completamente los flujos de caja generados por Thiess, reforzando así la contribución de Australia a los resultados consolidados del grupo.
La tercera explicación responde a criterios puramente financieros. Durante los últimos años, ACS ha desarrollado un intenso proceso de simplificación de su estructura societaria.
La exclusión bursátil de Cimic y la reorganización de Hochtief formaban parte de una estrategia encaminada a reducir complejidad corporativa y mejorar la transparencia para los inversores.
ACS mira a Australia y Norteamérica
El movimiento encaja, además, con la estrategia internacional que ACS viene desplegando durante los últimos ejercicios. Mientras el mercado español representa una parte cada vez menor de su actividad, regiones como Australia y Norteamérica se han convertido en auténticos motores de crecimiento.
La construcción de infraestructuras, la minería especializada y los proyectos ligados a la transición energética constituyen actualmente algunos de los segmentos donde el grupo identifica mayores oportunidades.
Australia, en particular, ocupa una posición privilegiada dentro de ese esquema. El país continúa siendo uno de los principales productores mundiales de minerales estratégicos y mantiene un sólido programa inversor tanto en infraestructuras como en recursos naturales, ofreciendo un entorno especialmente atractivo para compañías con la experiencia operativa de ACS.
