Florentino Pérez (ACS) apuesta por el «oro verde» de Australia: 87.000 millones en renovables hasta 2030
ACS eleva a 2.800 millones los ingresos en infraestructura de energía renovable y ya suma el 15% del total
ACS y Acciona, juntos en un contrato millonario en Australia
ACS, presidido por Florentino Pérez, ha convertido Australia en uno de sus grandes laboratorios de la transición energética. Su filial local, CIMIC Group, está ejecutando una estrategia de largo alcance para posicionarse en el corazón de la descarbonización australiana, un mercado que según las propias estimaciones del grupo podría movilizar hasta 87.000 millones de euros en inversión entre 2026 y 2030.
Los números respaldan la ambición. Durante el ejercicio 2025, el grupo generó aproximadamente 2.800 millones de dólares en ingresos procedentes de proyectos vinculados a la transición energética, mientras que la contratación nueva en este segmento alcanzó los 3.600 millones de dólares.
Al cierre de ese mismo año, los proyectos verdes ya representaban en torno al 15% de la cartera total de trabajo —el llamado work-in-hand— del grupo a escala global. No es una cifra menor para una compañía de la dimensión de ACS.
Además, es el primer año que CIMIC presenta por separado los datos de renovables del resto de construcción, lo que es una señal inequívoca de la importancia que desde la compañía quieren dar a este segmento.

El contraste con el pasado reciente resulta especialmente significativo. Si hace apenas unos años el carbón térmico era uno de los pilares del negocio de CIMIC en Australia, hoy los ingresos por esa vía han caído hasta representar únicamente el 9% de la facturación total del grupo.
El viraje estratégico es inequívoco: el «oro verde» está sustituyendo progresivamente al carbón negro como motor de crecimiento.
El eje central de la estrategia de CIMIC en Australia pasa por convertirse en un socio imprescindible para la modernización y expansión de la red eléctrica nacional.
A través de sus filiales UGL y CPB Contractors, el grupo está ejecutando algunos de los proyectos de infraestructura energética más relevantes del país.
Entre ellos destaca HumeLink West, una línea de transmisión de alta tensión crítica para trasladar energía desde las grandes zonas de generación renovable del interior hasta los centros de consumo de la costa este.
Igualmente relevante es la conexión de transmisión asociada al proyecto Snowy 2.0, la ampliación de la mayor central hidroeléctrica de Australia, considerada una pieza clave del sistema energético nacional.
Pero si hay un segmento donde CIMIC está demostrando músculo tecnológico es en el almacenamiento de energía a gran escala mediante baterías, los denominados sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems). La construcción de Collie 2 BESS para Neoen y Tesla es el ejemplo más visible.

Este tipo de instalaciones resultan fundamentales para estabilizar las redes eléctricas con alta penetración de energías renovables, donde la generación solar y eólica es intermitente por naturaleza.
ACS construye sus propios activos
ACS no se conforma con construir para terceros. A través de Pacific Partnerships, su brazo de inversión en la región, el grupo ha dado el salto hacia la promoción y financiación de sus propios activos renovables.
El ejemplo más tangible es Glenrowan Solar Farm, un parque solar que ya genera electricidad para unos 55.000 hogares australianos. Este movimiento estratégico permite al grupo capturar valor en toda la cadena, desde la ingeniería y la construcción hasta la operación y los retornos de largo plazo del activo.
Esta dualidad —constructor e inversor— es precisamente el modelo que grandes grupos de infraestructuras han perseguido en los últimos años para mejorar su perfil de ingresos recurrentes y reducir la volatilidad ligada a los márgenes puramente constructivos.
El contexto macroeconómico australiano explica en buena medida la magnitud de la oportunidad. El gobierno federal ha fijado objetivos de descarbonización que implican la instalación de 26 gigavatios de nueva capacidad de generación renovable y 14 gigavatios de almacenamiento antes de 2030.
Son cifras que exigen una inversión masiva y sostenida durante varios años, y que generan una demanda estructural de empresas con capacidad de ejecución a gran escala.
CIMIC, con décadas de presencia en el mercado australiano y una cartera de filiales especializadas, está en posición privilegiada para absorber una parte considerable de ese flujo de contratos.
La apuesta verde de ACS no se limita a los proyectos que construye para sus clientes. CIMIC ha fijado como objetivo propio la neutralidad de carbono para 2045, una meta que obliga a transformar también sus propias operaciones.
Actualmente, el 5% de su flota ligera ya incorpora tecnología híbrida, con planes de escalar ese porcentaje conforme la tecnología para maquinaria pesada —el gran reto pendiente del sector— vaya madurando.

Entre las innovaciones más llamativas destaca Eco Pro, un sistema de casetas de obra de emisión cero y autosuficientes energéticamente que, según el grupo, reduce el uso de generadores diésel en un 96%.
ACS mira a las renovables en Estados Ubidos
Australia es hoy el gran escaparate, pero la dirección de ACS ya tiene la vista puesta en replicar este modelo en otros mercados. Estados Unidos figura explícitamente en los planes de expansión internacional del grupo para el segmento de renovables y transmisión.
La palanca para ese salto es Flatiron, la filial norteamericana del grupo ACS, que ya opera en el mercado de infraestructuras estadounidense y que actuaría como plataforma de entrada al negocio de la transición energética al otro lado del Atlántico.
La constructora está ejecutando una transformación de fondo que va más allá de la diversificación táctica. La apuesta por las renovables, la transmisión y el almacenamiento en Australia no es un movimiento oportunista, sino la materialización de una tesis estratégica de largo plazo: que la mayor ola de inversión en infraestructuras de las próximas décadas se llamará descarbonización. Y Florentino Pérez quiere estar en primera fila.