Indra, Escribano e Intersoft sellan una alianza bélica: venderán tecnología antidrón en Bélgica
El presupuesto total movilizado en el marco del rearme europeo alcanza los 800.000 millones de euros hasta 2030, de los que el Fondo de Competitividad destina 131.000 millones específicamente a defensa
Indra y Ángel Escribano en un montaje generado por IA
Indra, Escribano e Intersoft se alian para vender tecnología antidrón en Bélgica. El acuerdo firmado en BEDEX combina la electro-óptica y las estaciones de armas de EM&E con los radares y sistemas de mando y control de Indra, completados con la experiencia en tecnología radar de la belga Intersoft.
La alianza llega en el momento de mayor demanda de sistemas C-UAS de la historia europea. Bruselas quiere su muro antidrón operativo en 2027, Polonia acaba de firmar el mayor contrato de este tipo del continente y Bélgica sufre crecientes incidentes con drones sobre sus aeropuertos e instalaciones nucleares.
Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) e Indra, acompañadas de la firma belga Intersoft Electronics Services, han firmado este viernes un memorando de entendimiento (MoU) para comercializar conjuntamente una solución integrada de contramedidas frente a drones (C-UAS) en Bélgica.

La alianza es de facto una declaración de principios sobre la autonomía estratégica europea en el segmento de tecnología de defensa de mayor crecimiento del mundo.
El acuerdo combina tres piezas complementarias. EM&E aporta su experiencia en sistemas electro-ópticos y estaciones de armas de hard kill —la capacidad de neutralización cinética de drones—, un portafolio que incluye el sistema ARACNE, ya desplegado en España en colaboración con Indra.
La multinacional española contribuye con sus radares de vigilancia aérea, la familia Lanza 3D y la nueva generación Full AESA MTR, y con su sistema de mando y control AirDef, actualmente en servicio con las Fuerzas Armadas españolas.
Intersoft Electronics Services cierra el triángulo con su conocimiento del ecosistema radar belga y su acceso a los sistemas de Comunicaciones, Navegación y Vigilancia (CNS) de las fuerzas armadas del país anfitrión.
El director general de Intersoft, Domien De Ruyck, describió el acuerdo como la creación de un sólido marco para ofrecer soluciones preparadas para el futuro a sus clientes.
Teresa Cabezón, directora comercial de Defensa Internacional de Indra, fue más directa sobre la dimensión estratégica del momento, «el acuerdo llega cuando los países europeos y la Unión Europea avanzan en la construcción del muro de drones para proteger el flanco oriental».
Gabriel Coloma, director de Desarrollo de Negocio para Europa de EM&E, subrayó que la alianza es un ejemplo de cómo la colaboración industrial contribuye a fortalecer la base tecnológica e industrial de defensa europea, el principio rector que Bruselas lleva meses intentando convertir en política continental.
El muro antidrones europeo
La firma del acuerdo se produce en el seno de la mayor oportunidad de mercado que ha generado el rearme europeo en el segmento de sistemas antidrón.
Se trata de la Iniciativa Europea de Defensa contra Drones, popularmente conocida como el muro de drones, uno de los cuatro proyectos que la Comisión Europea incluyó en su Hoja de Ruta para la Preparación en Defensa 2030, presentada en octubre de 2025.
El diseño de ese muro es ambicioso. Lo compone un sistema integrado y multicapa que se extendería desde los países bálticos hasta el mar Negro, combinando sensores de detección, sistemas de identificación, capacidades de seguimiento y efectores de neutralización; tanto cinéticos como de guerra electrónica que sean interoperables entre todos los Estados miembros y coordinados con la arquitectura de mando y control de la OTAN.
La Comisión quiere que la iniciativa antidrón esté completamente operativa a finales de 2027 y que el sistema de vigilancia del flanco oriental —el proyecto más amplio que la engloba— alcance plena operatividad en 2028.
El presupuesto total movilizado en el marco del rearme europeo alcanza los 800.000 millones de euros hasta 2030, de los que el Fondo de Competitividad destina 131.000 millones específicamente a defensa.