Multas históricas por abandono animal: la ley ya castiga con hasta 50.000 euros
La nueva ley de bienestar animal endurece las sanciones por abandono y obliga a los propietarios a garantizar el cuidado físico y emocional de sus mascotas en toda España
Un perro abandonado
La nueva aplicación de la Ley de Bienestar Animal ha cambiado por completo la relación jurídica entre los ciudadanos y sus mascotas en España. Conductas que hace apenas unos años eran consideradas simples descuidos pueden convertirse ahora en infracciones sancionadas con miles de euros. El abandono de perros y gatos, la falta de microchip o dejar a un animal solo durante demasiado tiempo forman parte del nuevo catálogo de sanciones impulsado por la ley estatal de bienestar animal.
Según recoge el portal jurídico Confilegal, las multas por abandono pueden alcanzar los 50.000 euros en los casos considerados graves y llegar incluso a 200.000 euros cuando existe maltrato con resultado de muerte.
La ley cambia el concepto de propietario de mascotas
La principal transformación introducida por la ley es el cambio de enfoque sobre la tenencia de animales. El dueño deja de ser únicamente propietario para convertirse en garantía del bienestar físico y emocional de la mascota.
Esto implica nuevas obligaciones legales. Por ejemplo, dejar a un perro sin supervisión durante más de 24 horas puede ser sancionable, mientras que en el caso de gatos y otros animales el límite se sitúa en 72 horas.
La normativa considera que la ausencia prolongada del propietario puede afectar al bienestar del animal incluso aunque tenga comida o agua suficiente.
Multas de hasta 50.000 euros por abandono
La ley clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves. Las sanciones leves oscilan entre 500 y 10.000 euros, mientras que las graves alcanzan los 50.000 euros.
Dentro de las infracciones graves se encuentra el abandono de animales, tanto en carreteras como en viviendas o espacios cerrados donde permanezcan sin atención. También se incluyen prácticas como criar animales sin autorización administrativa o mantenerlos habitualmente en terrazas, balcones o vehículos.
Las infracciones muy graves, relacionadas con maltrato severo o muerte del animal, pueden llegar a sanciones de 200.000 euros e incluso derivar en procedimientos penales.
El microchip y el control administrativo, claves de la nueva ley
Uno de los aspectos más reforzados por la legislación es la identificación obligatoria mediante microchip. No tener identificado correctamente a un perro o un gato puede implicar multas de hasta 50.000 euros.
El objetivo del Gobierno es combatir el abandono y facilitar la localización de los responsables. De hecho, informes oficiales alertan de que la mayoría de perros y gatos abandonados en España todavía no llevan microchip registrado.
Además, la ley limita la venta de mascotas en tiendas y endurece las condiciones para la cría de animales, reservándola únicamente a criadores autorizados.
Una aplicación desigual de la ley en España
Pese a la dureza de las sanciones, expertos jurídicos reconocen que todavía existen dificultades para aplicar la normativa de forma homogénea en todo el país.
La falta de recursos municipales y algunas lagunas reglamentarias generan dudas sobre cómo demostrar determinadas infracciones, especialmente aquellas relacionadas con el tiempo que un animal permanece solo o con el sufrimiento emocional.
Mientras tanto, el debate social continúa abierto. Los defensores de la ley consideran que España necesitaba endurecer la protección animal ante las elevadas cifras de abandono. Sus críticos creen que algunas obligaciones son difíciles de cumplir para muchos propietarios.
La ley busca un cambio cultural
Más allá de las multas, juristas y especialistas coinciden en que la intención principal de la ley es modificar hábitos sociales muy arraigados. Conductas antes normalizadas, como dejar al perro en la terraza durante horas o comprar cachorros sin documentación, pasan ahora a considerarse riesgos legales y económicos.
El endurecimiento sancionador pretende convertir el bienestar animal en una responsabilidad cotidiana y no únicamente en una cuestión moral. En España, la protección de las mascotas ya no depende solo de la conciencia individual: también está respaldada por la ley.