Borja de Riquer sobre el Simposio 'España contra Catalunya': “Es un grave error político”

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POLÍTICA

Portada del nuevo libro de Borja de Riquer.

29 de junio de 2013 (14:11 CET)

Borja de Riquer (Barcelona, 1945) es una autoridad en la figura de Francesc Cambó, a la que ha dedicado buena parte de sus investigaciones. Acaba de publicar el libro Alfonso XIII y Cambó, la monarquía y el catalanismo político (RBA, 2013), en el que analiza las complejas relaciones entre los dos personajes, que, curiosamente, acabaron los dos en el exilio en 1931 con la llegada de la República. Borja de Riquer ve ahora algunas similitudes con aquel periodo, pero rechaza que se hagan interpretaciones forzadas y cree que “es un grave error político” el intento del Govern de la Generalitat de presentar la historia como un choque entre España y Catalunya.

Una prueba de ello, según Borja de Riquer, es el simposio que ha organizado el Centro de Historia Contemporánea de Catalunya, que dirige el ex diputado del PSC, el también historiador Jaume Sobrequés, ahora en la órbita de CiU.

El organismo depende del Departamento de Presidència de la Generalitat, y ha organizado el evento para el mes de diciembre con el ilustrativo título de España contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014). “Ese título es un gran error, no se puede marcar el punto de partida de un debate historiográfico con ese título”, ha asegurado este sábado Borja de Riquer en el programa Converses de la Cadena Cope.

Pluralidad interna

El simposio se enmarca en los actos que está organizando el Govern con motivo del 300 aniversario de 1714, en el que Barcelona cayó a manos de las tropas de Felipe V y con el objeto de mantener vivo el proyecto político soberanista.

Borja de Riquer recuerda que “hay muchos españoles, y muchos catalanes, y los españoles son plurales y los catalanes también, y a lo largo de la historia ha habido desavenencias mutuas, y también internas”. Pero en ese proceso se han producido, al mismo tiempo, acuerdos y pactos, según el historiador especialista en Cambó.

Precisamente esa figura, que analiza en el libro, poliédrica, lleva a Borja de Riquer a una conclusión, y es que el proyecto catalanista siempre ha tratado de implicarse en la política española, con un balance “no exitoso”.

Piamonte o Irlanda

Y ahora, frente a la nula respuesta de los dirigentes políticos españoles, ante una nueva demanda del catalanismo, se corre el peligro de retroceder en el tiempo: “los catalanes fueron piamonteses, y no irlandeses, pero ahora si no hay respuesta frente a los piamonteses, ¿qué pretenden?, la vía irlandesa?”

Con ello el historiador cree que la falta de acuerdos, de pactos mutuos, puede llevar a una parte de la sociedad catalana a abrazar la vía irlandesa, es decir, la vía independentista.

En el programa de la Cadena Cope, Borja de Riquer ha reflexionado sobre ello. Una cosa es presentar una dialéctica que no es real entre España y Catalunya, y otra no intentar solventar el encaje que plantea el catalanismo.

“Hubo momentos de acuerdos, de pactos, en 1931, y en los años setenta, pero ahora no hay voluntad de pacto”, lamenta.

CiU, sin proyecto para España

Una de las ideas es que los dirigentes políticos españoles no asumen “la pluralidad de España”, lo que se refleja en la actitud “impresentable” de que no se pueda hablar el catalán en el Senado, según Borja de Riquer.

Con el trasfondo histórico, el historiador, catedrático de Historia Contemporánea en la UAB, recuerda que hay fuerzas políticas que nunca han tenido un proyecto para España. Ni lo tuvo ERC en 1931, ni lo tiene ahora. Tampoco el nacionalismo vasco, representado por el PNV, al que “lo que ocurra en Madrid le trae sin cuidado”. Pero Francesc Cambó entonces, y CiU hasta hora, siempre han defendido un proyecto global para España. Eso es lo que puede estar cambiando, a ojos de Borja de Riquer.

El autor de Alfonso XIII y Cambó considera que deben ser los partidos políticos los que regeneren la política española, y no el Rey Juan Carlos o su hijo Felipe, si decidiera abdicar. Pero Borja de Riquer reclama, en cualquier caso, que se actúe pronto, y se abandone “la pequeña política del corto plazo”.
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