Carles Puigdemont y Marta Pascal en una imagen de archivo
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El caos se apodera del Pdecat que no sabe quién encabezará su lista para el 21-D, con Puigdemont desbocado dispuesto a crear un gobierno paralelo en Bruselas

Barcelona, 10 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

Caos total. El Pdecat no sabe qué hacer. El próximo sábado se iba a reunir el consejo nacional para elegir las listas para el 21-D, pero todo depende de Carles Puigdemont, que sigue obsesionado en formular una lista de “país” que nadie quiere, para empezar ni su propio partido, aunque diga que es su gran objetivo. Por ese motivo, y tras la presión de un grupo de militantes, el consejo nacional se ha aplazado hasta la próxima semana, para dar tiempo a esa idea de la agrupación de electores.

Puigdemont, desbocado, con acusaciones cada día con un tono más alto en contra de la democracia española, quiere ahora crear una especie de gobierno paralelo desde Bruselas, con los consejeros que siguen con él en el llamado “exilio”. Ante todo eso, la coordinadora general, Marta Pascal, trata de convencer al propio Puigdemont para que se ponga al frente de las siglas del Pdecat, porque no hay apenas tiempo para elegir a otro candidato.

Puigdemont mantiene su guerra particular. En una carta, firmada con los cuatro consejeros que siguen en el “exilio” plantea una especie de guardia pretoriana de la 'democracia' catalana, con la idea de mantener una estructura de gobierno durante las próximas semanas.

Puigdemont no quiere encabezar el Pdecat si va solo a las elecciones del 21-D

Reclama una lista unitaria, y cree que se puede conseguir hasta que se acabe el plazo para presentar candidatos, el 17 de este mes. Se trataría de una lista de electores, a la que se añadirían los partidos. Lo quiere Artur Mas, que vuelve a estar ahí, en todas las salsas. Pascal apuesta por ello, pero asume que no podrá ser, y, por tanto, pide a Puigdemont que se ponga al frente, pensando además en que su situación judicial se esclarecerá en breve, y, posiblemente, no acabe en prisión, siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo, que podría hacerse cargo de toda la causa, tras la decisión de este jueves de dejar en libertad, también, a los miembros de la Mesa del Parlament, con Carme Forcadell a la cabeza.

El presidente de la Generalitat cesado ha comenzado a ser un problema para todo el soberanismo, que se agarra oficialmente a él, pero que quiere iniciar cuanto antes una nueva etapa. Es el caso de Esquerra Republicana, aunque sigan con Puigdemont en Bruselas dos consejeros de ERC, Toni Comín, y Meritxell Serret, junto a Meritxell Borràs y Clara Ponsatí, del Pdecat.

El Pdecat no tiene estrategia ahora, y ve como ERC busca ya un nuevo partido tras el 21-D

La estrategia de Esquerra es comenzar un nuevo partido a partir del 21-D, para poder agrupar fuerzas e intentar, a medio plazo, un nuevo impulso para lograr la independencia. Y para ello, curiosamente, está intentando algo similar a lo que ha puesto en marcha el PSC. Si los socialistas han integrado a Ramon Espadaler, como número tres de la lista, exdirigente de Unió Democràtica, Esquerra integrará a Democràtes per Catalunya, exdirigentes también de Unió, pesos pesados en su momento como la propia expresidenta del Parlament, Núria de Gispert. La voluntad es ensanchar el partido, desde el soberanismo, para acumular fuerzas a medio y largo plazo.

En cambio, la estrategia del Pdecat brilla por su ausencia. Sobre el papel, se pretende pasar a la oposición en el nuevo Parlament, y recuperar el espacio ideológico que tuvo la antigua CiU. Pero para ello el candidato ideal no es, precisamente, Puigdemont. Lo era Santi Vila, pero el Vila de hace unos meses, si hubiera sido capaz de bajarse del carro del Govern, como sí hicieron otros consejeros como Jordi Baiget o Neus Munté, que irá ahora en las listas y el partido la quiere para ser la candidata al Ayuntamiento de Barcelona.

El Pdecat se siente atrapado, con el temor también a los pasos que dé Santi Vila o Lliures

El Pdecat se siente atrapado. Espera a Puigdemont, espera que salgan de prisión los miembros del Govern, como Josep Rull, con muchos apoyos internos para poder ser candidato, pero también espera con zozobra los pasos que dé el propio Vila, que quiere constituir una plataforma propia, y Lliures, el partido que dirige Antoni Fernández Teixidó, y que reclama ese espacio electoral de centro-liberal, al que aspira Marta Pascal.

El tiempo se acelera. Las encuestas internas de los partidos le dan al Pdecat entre 13 y 15 diputados, como cuarta fuerza política en el Parlament. Mientras, Puigdemont sigue en Bruselas, como si fuera Josep Tarradellas en el exilio, viviendo en su mundo particular. 

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