El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), junto al secretario general, José Manuel Villegas (i), y la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas (d), durante la reunión del Comité Ejecutivo del partido de este lunes

Ciudadanos abre un tercer escenario tras las elecciones del 28-A

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La repetición de elecciones gana enteros después de que Ciudadanos haya renunciado al papel de partido bisagra entre PP y PSOE

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (c), junto al secretario general, José Manuel Villegas (i), y la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas (d), durante la reunión del Comité Ejecutivo del partido de este lunes

Barcelona, 19 de febrero de 2019 (04:55 CET)

Después de varios años situándose de forma milimétrica entre PP y PSOE, de pactos con la mano derecha y con la mano izquierda, Ciudadanos ha llegado a la conclusión de que es el momento de bascular. A falta de dos meses para las elecciones generales, Ciudadanos ratificó este lunes, con toda solemnidad, que no llegará a ningún pacto de gobierno con el PSOE tras las elecciones del 28 de abril. Se acabó lo de ser un partido bisagra.

No fue una declaración política más. Fue una decisión ratificada por unanimidad por la ejecutiva de Ciudadanos que cambia los escenarios posibles tras el 28-A. Hasta ahora había tres posibles: 1) un gobierno Frankenstein del PSOE apoyado por Podemos, ERC, Pdecat y PNV; 2) un gobierno de PP, Ciudadanos y Vox; y 3) un gobierno de PSOE y Ciudadanos. Esta última opción ha desaparecido del tablero y, en consecuencia, ha aparecido una nueva que nadie puede descartar: la repetición de elecciones para desencallar una España ingobernable.

El panorama político ha cambiado enormemente en muy pocos años. Se han encadenado todo tipo de circunstancias inéditas, entre ellas, la repetición electoral. El PP de Mariano Rajoy obtuvo en diciembre de 2015 una victoria insuficiente con 123 escaños y no pudo poner en marcha su gobierno.

Rajoy, como tantas otras veces, optó por no moverse. No se sometió a la investidura y esperó la repetición automática de elecciones. Le salió bien la jugada. Volvieron a tirarse los dados y Rajoy se llevó 137 escaños en junio de 2016, mientras que la izquierda perdió posiciones.

La evolución de Ciudadanos

Ciudadanos fue de un lado a otro en aquella repetición electoral. Pasó de llegar a un acuerdo con el PSOE tras las elecciones de 2015 a firmar un pacto con el PP tras las de 2016. No volverá a ocurrir lo mismo porque Ciudadanos ya sabe lo que quiere ser de mayor. De mayor quiere ser andaluz.

Andalucía se habrá convertido en la horma de la nueva España (si las urnas así lo confirman). Los protagonistas del cambio en Andalucía no tienen inconveniente en producir nuevos gobiernos a imagen y semejanza del que lideran Juanna Moreno Bonilla y Juan Marín en el sur de España.

Las encuestas —la mayoría— sonríen a la reconfigurada derecha porque la suma de PP, Ciudadanos y Vox alcanza la cifra mágica de 176 escaños (mayoría absoluta). El partido naranja es muy consciente de esta suma demoscópìca, pero en política dos meses es una eternidad.

La suma de la nueva derecha podría quedarse por debajo de la cifra mágica. Si es así, las posibilidades de un nuevo gobierno quedarán reducidas a un PSOE que, para caminar, necesitará muletas, bastón, andador y un poco de pendiente. O eso, o nuevas elecciones.

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