La alcaldesa en funciones de Barcelona, Ada Colau, en el plenario de Barcelona en Comú de este viernes acompañada por el número dos de su lista municipal, Joan Subirats, y por la tres, Janet Sanz. /EFE/ Marta Pérez

Colau logra el aval de sus bases para el asalto a la alcaldía

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Colau intenta que el PSC le brinde los votos de la investidura sin necesidad de cerrar un pacto de gobierno

Josep Maria Casas

Economía Digital

La alcaldesa en funciones de Barcelona, Ada Colau, en el plenario de Barcelona en Comú de este viernes acompañada por el número dos de su lista municipal, Joan Subirats, y por la tres, Janet Sanz. /EFE/ Marta Pérez

Barcelona, 07 de junio de 2019 (21:20 CET)

Ada Colau tiene las manos libres para negociar su investidura como alcaldesa de Barcelona. El plenario (consejo nacional) de Barcelona en Comú refrendo este viernes que presente la candidatura por 457 votos a favor y tan solo 27 en contra. Después de este trámite, empieza lo más complicado para Colau: que el PSC la apoye en la investidura.

Después de más de tres horas de intenso debate, los activistas de BComú, como se denomina a los miembros del plenario del partido, dieron luz verde a la alcaldesa para que intente continuar en el cargo.

Antes del cónclave de los comuns, Colau se reunió con el republicano Ernest Maragall, pese a que este último dio por rotas las negociaciones el pasado jueves. Si Colau no consigue una mayoría absoluta alternativa, Maragall será alcalde por ser el candidato de la lista más votada.

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Para conseguir la investidura, Colau necesita el voto a favor de los ocho concejales del PSC y de, como mínimo, tres de los seis concejales de la lista de Manuel Valls. Solo así alcanzaría la mayoría absoluta. Valls se comprometió a cedérselos gratis, sin condiciones, para evitar que el independentista Maragall se convierta en el próximo alcalde.

La dirección de Ciudadanos confirmó este viernes que se opone a los planes de Valls, su cabeza de lista por Barcelona, para entregar la alcaldía a Colau. Así lo aseguró Lorena Roldán, portavoz del partido naranja en el parlamento catalán. El grupo municipal de Valls está al borde de la ruptura.

A diferencia de Valls, el grupo municipal socialista que lidera Jaume Collboni impone una condición a Colau para votar a favor de su investidura: que previamente Bcomú y PSC acuerden un pacto de gobierno.

Colau prefiere que el PSC le brinde la investidura sin necesidad de cerrar un pacto de gobierno municipal. Según los estatutos de BComú, antes de firmarse el pacto debe consultarse a las bases. No obstante, difícilmente podrán convocar una consulta antes del pleno del 15 de junio y, además, correrían el riesgo de perderla.

El PSC pasa la patata caliente a Colau

El PSC trasladó este viernes a Colau toda la responsabilidad para conseguir los votos necesarios que le permitan la investidura. Esta responsabilidad incluye el desgaste que para Colau y BComú supondría continuar en la alcaldía gracias a los votos de Valls.

En rueda de prensa, la concejal socialista Laia Bonet recalcó este viernes que quién presenta candidatura –en este caso, Colau– le corresponde conseguir los votos necesarios para ser investida. El PSC no se sentará a negociar con Valls, solo con BComú.

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