La portavoz del grupo parlamentario de Junts pel sí, Marta Rovira y el portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, en un debate en el Parlament, que evidencia que hay riesgo de que se rompa la convivencia. /EFE/Toni Albir

Crónica de un día aciago para la democracia

stop

Junts pel Sí y la CUP aprueban la ley del referéndum tras saltarse todos los requerimientos jurídicos, en un debate bronco que hiere la democracia en Cataluña

Manel Manchón

Economía Digital

La portavoz del grupo parlamentario de Junts pel sí, Marta Rovira y el portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, en un debate en el Parlament, que evidencia que hay riesgo de que se rompa la convivencia. /EFE/Toni Albir

Barcelona, 07 de septiembre de 2017 (05:55 CET)

Día aciago para la democracia. Bronca. Un hemiciclo partido en dos, con la mitad de los escaños vacíos en el momento de la votación. La exhibición de un movimiento democrático, alegre y jovial, como había querido presentarse el independentismo desde hace cinco años, se transformó este miércoles en un ataque a los derechos más elementales de los diputados en un sistema parlamentario. ¿Conclusión? La votación, por parte de Junts pel Sí y de la CUP, en el Parlament, de la ley del referéndum, despreciando los informes de los letrados de la cámara, y los preceptos del Consejo Consultivo de Garantías Estatutarias, el Constitucional catalán.

Más. A medianoche, ya este jueves, los diputados eran forzados de nuevo a votar sobre la alteración del orden del día para aprobar los cinco nombres de la Sindicatura electoral, una especie de Junta Electoral, que, teóricamente, debe velar por la organización del referéndum.

Justo antes, y después de la aprobación de la ley en el pleno, el presidente Carles Puigdemont, junto a todos los miembros del Govern, firmó el decreto de convocatoria del 1-O. Y, al mismo tiempo, con todo sincronizado, el director de TV3, Vicent Sanchis, daba luz verde a la emisión del spot para llamar a la participación en el referéndum, que es la continuación, ahora ya con el logo de la Generalitat, del spot que emitió hace unos días en el que se ven unos railes de tren, y una voz en off que asegura que todos nacemos con el derecho a decidir.

Con todo aprobado, TV3 comenzó a emitir el spot llamando a la participación para el 1-O

Es lo que quería el bloque independentista, tener por unas horas, por lo menos, la ley firmada y el decreto convocado para poder asegurar que el referéndum tiene una base legal, una ley aprobada en el parlamento catalán. El temor era que el Gobierno lo impidiera, y es que el Ejecutivo español tenía sobre la mesa la propuesta de intervenir el DOGC, el Diari Oficial de la Generalitat, utilizando para ello la ley de seguridad, como informó Economía Digital.

Sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy ha preferido utilizar por ahora sólo la vía del Tribunal Constitucional. La cuestión es que, según fuentes de Junts pel Sí, el dilema era muy claro: “si se llega a firmar, si se publica en el DOGC y se firma un decreto de convocatoria, habrá referéndum”, aseguraban en las últimas horas.

Puigdemont, tras la firma del decreto, que rubricó también Oriol Junqueras y el resto de consejeros, fue taxativo en un discurso que pretendió ser solemne. “Nadie tiene la autoridad ni el poder de incautar nuestro derecho a decidir. No nos dejaremos expropiar este derecho, y defenderemos hasta el final el derecho de todos los catalanes a votar, a decidir su futuro”, aseguró.

Es decir, la interpretación de las cosas más sencillas se ha tergiversado por completo. El concepto de democracia parece que es muy elástico para el independentismo. La jornada fue intensa, y reflejó una división que tardará en corregirse. Los grupos del PSC, del PP y de Ciudadanos abandonaron el hemiciclo a la hora de la votación de la ley del referéndum. Las interrupciones fueron constantes, con un duelo a cara de perro entre la presidenta del Parlament, Carme Forcadell –totalmente desbordada—y los portavoces de los grupos de la oposición.

Junts pel Sí y la CUP "se petaron" el reglamento del Parlament, en palabras de Iceta

Y con escenas que ofrecen la visión de una perversión democrática: Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es pot –donde se integra la rama catalana de Podemos—actuaba como un representante clásico de la democracia liberal, defendiendo los derechos de los diputados de la minoría, con un discurso propio de un demócrata.

El ex secretario general de CCOO, curtido en mil batallas y en broncas sindicales, era aplaudido por los diputados del PP y de Ciudadanos, con la simpatía evidente también del PSC, mientras que en su grupo ni se movían, con Dante Fachín, el representante de Podemos, invitado finalmente a intervenir gracias a los minutos que le ofreció el grupo de la CUP, evidenciando una división total en Catalunya Sí que es pot. Coscubiela acabó hablando del hecho. “No me importa coincidir con otros, --en referencia a esos aplausos desde las filas del PP—lo que me importa es defender los valores democráticos y decir que hay derechos que no se pueden vulnerar por mucha mayoría absoluta que se tenga”.

Y es que se vulneraron todos los principios del régimen parlamentario para poder votar la ley del referéndum por el trámite de urgencia, después de forzar que se alterara el orden del día para introducirla en el debate del pleno.

Los discursos de los portavoces de la oposición fueron los propios de unos demócratas, demasiado para el soberanismo

Con esa tramitación se evitaron cosas como la comparecencia de expertos, la creación de una ponencia y la redacción de un dictamen. Se ofreció apenas una hora para presentar enmiendas y se rechazó que se pudiera pedir un informe al Consejo Consultivo de Garantías Estatutarias. El grupo del PSC lo hizo, el Consultivo le dio la razón, asegurando que su informe era preceptivo, pero la Mesa del Parlament rechazó la propuesta. Todo fue rápido, encaminado a la votación, pese a las broncas y al intento de la oposición de reclamar sus derechos con apelaciones constantes a la Mesa, ante una confusa y nerviosa Carme Forcadell.

“Lo que están haciendo es una vergüenza”, clamó el socialista Miquel Iceta, que acusó a Junts pel Sí y a la CUP de “petarse el reglamento”.

Alejandro Fernández, del PP, el propio Iceta, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, y Joan Coscubiela y Lluís Rabell, de Catalunya Sí que es pot, articularon discursos que no fueron nada del otro mundo. O sí. Fueron discursos propios de defensores de un régimen parlamentario en una democracia liberal. Demasiado para lo pretendían Junts pel Sí y la CUP.

Fue un día aciago para la democracia, con todos los resortes aprobados por parte del bloque independentista, que ahora deberá tratar de desmontar el Gobierno del PP, que este jueves reúne a su consejo de ministros para presentar recursos ante el Tribunal Constitucional.

Por ahora, los spots en TV3 se suceden invitando a la participación en el referéndum del 1-O.

Hemeroteca

Referéndum 1-O
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad