De Guindos regatea a Barroso y rechaza subir el IVA

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JORNADAS DE SITGES

31 de mayo de 2013 (20:04 CET)

El Gobierno español mantiene su particular velocidad de crucero, sin atender, por ahora, las recomendaciones de la Comisión Europea. El ministro de Economía, Luis de Guindos, uno de los miembros del Gobierno español que goza de mayor credibilidad entre el mundo económico catalán, quería agradar y vender optimismo ante el auditorio del Círculo de Economía.

Pero en el intento no ha podido satisfacer las demandas de los empresarios catalanes, que piden, ya desesperadamente, que se tomen medidas contundentes para facilitar el crédito.

De Guindos se ha encontrado en el Círculo con un primer contrincante, el propio presidente del lobby empresarial, Josep Piqué, ex ministro del PP, que le iba recordando las recomendaciones de la Comisión Europea. El presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, y el comisario de asuntos económicos, Olli Rehn, habían sido muy claros en su comparecencia en Bruselas este miércoles: España deberá intensificar las reformas, a cambio de una mayor flexibilidad de déficit para 2013 –hasta el 6,5%-- y subir impuestos como el tramo del IVA reducido, o los carburantes.

La Comisión 'sigue' al Gobierno


Pero el ministro entiende que lo que ha hecho la Comisión Europea es seguir el plan ya trazado por el Gobierno en el consejo de ministros del 29 de abril, con el compromiso de una revisión de los efectos de la reforma laboral, que ha sido “muy positiva”, según De Guindos, o con una reforma de las administraciones públicas, especialmente las locales.

Respecto a nuevas subidas del IVA, el ministro ha asegurado que la Comisión no las pide. “Todos hemos entendido lo que quería decir la Comisión, respecto al IVA”, le ha replicado Piqué, provocando algunas sonrisas del auditorio, con el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell en la primera fila.

Bruselas ha comenzado a exigir concreciones. Una fuente comunitaria insiste en que España puede tener, a corto plazo, un problema importante y grave con la deuda pública, porque, ante la falta de crecimiento, esa deuda va creciendo rápidamente, pese a los recortes del déficit. Eso es lo que preocupa a los empresarios catalanes, que no ven en qué momento se puede cambiar la situación.

Las exportaciones como salida


Pero el ministro de Economía ha recordado los avances de la economía en tan solo un año. Y es cierto, nadie lo pone en duda en las jornadas económicas de Sitges, que la prima de riesgo ha descendido, y que la balanza por cuenta corriente llegará a tener este año, según el ministro, un superávit de entre el 2,5% y el 3%, cuando justo antes del inicio de la crisis, en 2007 y 2008, llegó a a alcanzar un déficit del 10%.

Esa enorme transformación nadie la pone en duda, ni el aumento de la productividad de las empresas españolas, en parte porque ha expulsado a muchos trabajadores del mercado laboral.

De Guindos se ha agarrado a esos datos, al aumento de las exportaciones, al saneamiento de las entidades financieras, “las más transparentes en estos momentos de Europa”, y al equilibrio macroeconómico. ¿Pero y el crédito a las empresas?

Muchos condicionantes

El ministro ha admitido el problema, pero considera que la propia dinámica económica aflorará ese crédito. El plan que ha dibujado De Guindos depende de muchos condicionantes: “si, si, si...y si...” entonces España “crecerá y creará empleo el año que viene”. Es decir, siempre que la unidad bancaria europea siga los pasos acordados, siempre que no haya sorpresas respecto a la estabilidad del euro, en caso de que la prima de riesgo se reduzca y se sitúe entre los 200 y 250 puntos, respecto al bono a diez años alemán, entonces España crecerá, y las entidades ofrecerán el crédito esperado.

De Guindos ha recordado que el Gobierno se ha comprometido a tener preparada una reforma tributaria en 2014, con la idea de favorecer todo aquello que esté relacionado con el ahorro y con la simplificación de los impuestos (aquí los ojos de los asistentes han comenzado a brillar, y los gestos faciales se han acelerado).

El ministro también ha descartado, a instancias de Piqué, que se vaya a penalizar los planes de pensiones, consiguiendo una aprobación sin matices del propio presidente del Círculo. “Vamos bien”, ha remachado.

Expectativas frustradas

También ha descartado la posibilidad de implantar un contrato único, como sugirió el comisario de Trabajo de la Comisión Europea. “Con el contrato único no se acaba con la dualidad existente en el mercado de trabajo”, ha afirmado, recordando, de nuevo, que la reforma laboral ha sido “muy positiva” porque ha permitido que las empresas “se descuelguen” de los convenios laborales.

Todo perfecto. Pero algunos de los empresarios y ejecutivos presentes se han sentido “decepcionados”. Las ansias de que el Gobierno muestre síntomas de una reacción contundente han provocado esa decepción.

“Sólo van bien las empresas que han orientado su actividad al exterior, las que venden más de un 30% fuera de España”, asegura uno de ellos, pesimista ante lo que se le viene encima a España, tras las últimas recomendaciones de la Comisión Europea, que De Guindos ha querido regatear.
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