La ministra de política territorial y función pública, Meritxell Batet, en una rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión bilateral Estado-Generalitat, en el Palau de la Generalitat, en Barcelona. Foto: EFE/QG

El Gobierno de Sánchez promete todo a Torra salvo la autodeterminación

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La comisión bilateral Estado-Generalitat pone sobre la mesa traspasos, inversiones y recursos, pero se cierra sin acuerdos concretos

Marcos Pardeiro

Economía Digital

La ministra de política territorial y función pública, Meritxell Batet, en una rueda de prensa posterior a la reunión de la Comisión bilateral Estado-Generalitat, en el Palau de la Generalitat, en Barcelona. Foto: EFE/QG

Barcelona, 01 de agosto de 2018 (21:44 CET)

El Gobierno de Pedro Sánchez ha desplegado esta tarde en el Palau de la Generalitat su estrategia política para resolver la crisis catalana, pero no ha conseguido reconducir la situación pese a su amplia oferta para mejorar el autogobierno de Cataluña.

"Tenemos conceptos de normalidad muy diferentes", resumió el conseller de Acción Exterior, Ernest Maragall, al término de una reunión que definió como "franca y dura". Maragall, que hizo un balance negativo de la reunión con el Gobierno, deploró que la ministra de Administraciones Públicas, Meritxell Batet, haya cerrado la puerta a tomar medidas sobre los políticos presos y a concretar la autodeterminación de Cataluña. 

Lo cierto es que la cuestión de los presos y los huidos levantó tensiones durante la reunión de la comisión bilateral Generalitat-Estado. "La Generalitat ha planteado el tema de los presos y les hemos dicho que todas aquellas cuestiones que están en vía judicial escapan de las competencias del Gobierno. Y por eso nos hemos querido centrar en cuestiones que el Gobierno sí puede abordar", explicó la Batet.

Acudió la ministra con un paquete de ofertas en muchos ámbitos, pero la Generalitat no lo puso en valor. Batet se mostró dispuesta a concretar inversiones (corredor del mediterráneo, estación de La Sagrera y Cercanías), a reducir los conflictos en el Tribunal Constitucional y a sellar traspasos. Pero nada de todo ello hizo pestañear al gobierno de Quim Torra, fundamentalmente interesado en que se reconozca la soberanía catalana.

El campo de juego entre Sánchez y Torra

El único resultado tangible de la larga reunión de tres horas en el Palau de la Generalitat fue un calendario de trabajo que incluirá a comisiones y subcomisiones entre Generalitat y Estado que se alargará hasta diciembre de 2018. En estos ámbitos se tratarán cuestiones de todo tipo

Los próximos meses, por tanto, servirán para comprobar si existe algún hilo de entendimiento entre ambas administraciones. Será imposible, sin embargo, que la negociación política sea ajena al juicio que deben afrontar los dirigentes soberanistas en otoño.

La Generalitat quería incorporar al calendario de trabajo una negociación sobre "mecanismos de participación democrática", un eufemismo para referirse al referéndum de autodeterminación. Pero el Gobierno se ha negado a explorar la independencia por la puerta de atrás y ha recordado que la participación ya está regulada en el Estatut y la Constitución.

La idea del gobierno de Torra era designar un grupo de trabajo con expertos externos y mediadores para abordar "las vías de participación democrática", pero Batet lo ha rechazado de lleno. La ministra ha recordado que el Estatut y la Constitución ya regulan de forma muy clara los mecanismos de participación.

"Sólo se pueden producir avances si hay lealtad institucional", ha subrayado en varias ocasiones la ministra de Administraciones Públicas, que ha emplazado, sin éxito, a la Generalitat a incorporarse a las órganos donde se sientan otros gobiernos autonómicos.

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