El ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. / EFE

El soberanismo reinterpreta la extradición: Puigdemont gana, Llarena pierde

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El independentismo celebra como una victoria que la justicia alemana entregue a Puigdemont solo por malversación

Barcelona, 12 de julio de 2018 (14:59 CET)

La decisión de la justicia alemana de extraditar a Carles Puigdemont por el delito de malversación ha sido celebrada pese a todo como un éxito por el independentismo, con el propio expresidente catalán a la cabeza. “Hemos derrotado la principal mentira sostenida por el Estado. La justicia alemana niega que el referéndum del 1 de octubre fuera rebelión”, tuiteó Puigdemont. En la misma línea se expresó Quim Torra, que celebró la decisión como “una gran noticia”.

Al fin y al cabo, la resolución de la sala primera de lo Penal del Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein confirma los peores temores del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, al ratificar la postura ya conocida de la justicia alemana sobre el delito de rebelión, y cuadra con la estrategia político-jurídica del soberanismo y las defensas de Puigdemont y el resto de procesados de tratar de desacreditar la causa y al juez instructor de la misma.

A principios de abril, el tribunal ya se manifestó contrario a la entrega por ese delito. El juez instructor de la causa del procés en el Tribunal Supremo, Pablo Llarena, envió entonces información adicional, pero la justicia alemana no ha cambiado de parecer. Ya lo advirtió el 22 de mayo, en una decisión preliminar que es la que ha ratificado ahora.

Sin equivalencia con la traición

Para que Alemania entregue a un procesado en España por un determinado delito, ese mismo ilícito penal, u otro equivalente, tiene que existir en el país germano, cuyo código penal no contempla la rebelión, pero sí la traición. Sucede que esta “se basa en un nivel de violencia que no fue alcanzado por los conflictos en España”, según interpreta el tribunal de Schleswig-Holstein.

Lo que concluye el tribunal es que no ve equiparación entre ambos delitos, pero el soberanismo se aferra a la resolución para atacar a Llarena y poner en cuestión la existencia de la rebelión, el más grave de los delitos que se le imputa a los líderes independentistas procesados. A partir de ahi, la estrategia es hacer una causa general para desacreditar el proceso abierto en el Supremo. 

Llanera tiene la palabra

Ahora, Llarena tendrá que decidir si solicita la entrega de Puigdemont solo por malversación a través de la fiscalía alemana o renuncia a ello, con lo que el expresidente, que sigue moviéndose con libertad sin medidas cautelares, quedaría libre de persecución por la justicia española. Salvo que cambiara de país, porque entonces Llarena podría volver a solicitar su entrega a las autoridades de turno.

Si pide la extradición por malversación, el Supremo solo podría juzar al expresidente catalán por ese delito. La paradoja es que a los procesados que no huyeron y fueron encarcelados sí se les seguiría pudiendo imputar la rebelión, que se castiga con entre 15 y 15 años de cárcel. Las penas por malversación, en cambio, oscilan entre cuatro y ocho.

Descartada la "persecución política"

La justicia alemana también descarta en su resolución que la solicitud de extradición "sirva para perseguir políticamente" a Puigdemont, como habían alegado sus abogados, aunque las fuerzas independentistas han preferido obviar esa parte a la hora de interpretar el auto.

El tribunal considera "absurdo" achacar eso a las autoridades de España en tanto que se trata de un país  miembro "de la comunidad de valores y el espacio judicial común de la Unión Europea", y muestra "toda la confianza en que el poder judicial español también cumplirá los requisitos en derecho nacional y comunitario".

Recurso al Constitucional alemán

Tanto el Pdecat como uno de los defensores de Puigdemont, el abogado Gonzalo Boye, anunciaron que recurrirán para tratar de que también sea desestimada la entrega por malversación. El recurso, eso sí, tendrá que ser al Constitucional alemán, según precisó la fiscalía germana.

“El daño que han hecho los magistrados de Schlewsig-Holstein trasciende lo español. Algún día habrá que estudiar al quién y el porqué de esta canallada” , tuiteó el portavoz de Cs en el Congreso, Juan Carlos Girauta

El PP, más prudente, puso por delante el respeto a la decisión, pero advirtió que se  está produciendo una anomalia. "No se deberia lanzar el mensaje de que aquel que trata de eludir la acción de la justicia sale beneficiado", advirtió el portavoz popular en el Parlament, Santi Rodríguez, que negó que la resolución pueda interpretarse como una desautorización del proceso, como pretenden las formaciones independentistas.

En la misma línea, el PSC insistió en que el tribunal alemán solo se pronuncia sobre la falta de equivalencia entre el delito español de rebelión y el delito aleman de traición. 

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