La ministra de Justicia, Dolores Delgado, en el Congreso. EFE
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Una abstención de ERC en el Congreso permite la reprobación de la ministra de Justicia, Dolores Delgado. El PP pide su dimisión

Barcelona, 22 de noviembre de 2018 (19:48 CET)

La tormenta perfecta que sacude al poder judicial ha colocado en la picota a la ministra Dolores Delgado. Este jueves, la titular de Justicia ha encajado su tercera reprobación en las Cortes, segunda en el Congreso, en menos de dos meses, y el PP ha vuelto a pedir su dimisión.

La última reprobación, solicitada por los populares, ha llegado, para más inri, con la inesperada colaboración de ERC, que, un día después del abrupto encontronazo entre su diputado Gabriel Rufián y el ministro Josep Borrell, ha optado por abstenerse, escenificando así la nuea brecha abierta con el gobierno de Pedro Sánchez y haciendo posible que la proposición tirase adelante con 167 votos a favor, 11 abstenciones y 162 votos en contra.

Cs avala la reprobación pese a sus reproches

Además de ERC, también se ha abstenido Bildu, mientras que los votos favorables, además de los populares, han sido de UPN, Foro Asturias y Cs, pese a que en el debate de la moción, que se celebró el miércoles, la diputada del partido naranja Patricia Reyes se mostró durísima con el PP y calificó la moción de "burla a los españoles, no por lo que se pide en ella, sino por de quién proviene". 

"Piden la reprobación de su cómplice, la palabra cinismo se queda muy corta", dijo Reyes, en referencia al pacto entre PP y PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), finalmente dinamitado tras la difusión del whatsapp en el que el portavoz popular en el Senado, Ignació Cosidó, se jactaba de que, colocando al juez Manuel Marchena al frente del poder judicial, el PP controlaria "desde atrás" la sala penal del Supremo, la que juzga a los líderes independentistas.

En las 24 horas transcurridas entre el debate de la moción y la votación, Delgado sumó una nueva muesca en su lista de polémicas con el cese de Edmundo Bal, responsable de representar al Gobierno en el juicio del procés, y que se negó a firmar el escrito de acusación que presentó la Abogacía del Estado porque no estaba conforme con la renuncia a achacar a los procesados el delito de rebelión, que establecía así un criterio distinto que la fiscalía.

Castigos reiterados en el Congreso y el Senado

Delgado ya fue reprobada a finales de septiembre en el Senado, también a instancias del PP. En aquella ocasión, el reproche se le hacía por no haber amparado al juez instructor de la causa del 1-O en el Supremo, Pablo Llarena, frente a la demanda civil interpuesta contra él en Bélgica por el expresidente catalán Carles Puigdemont. Aunque, en  realidad, el gobierno sí había acabado asumiendo la defensa del juez, pese a que en un primer momento se había mostrado reacio a hacerlo, lo que, por cierto, ya provocó un primer choque entre Bal y la ministra.

Aunque aquella reprobación no se remitía al episodio, el debate en el Senado se produjo al calor de la difusión de las grabaciones en las que Delgado, siendo fiscal, departía con el excomisario José Manuel Villarejo. Quince días después, el Congreso también aprobó un texto, de nuevo presentado por el PP, que exigía a Sánchez la dimisión o el cese de Delgado y que, en este caso, sí hacía referencia a la conversación difundida entre la ahora ministra y Villarejo. 

En esa ocasión, la proposición salió adelante con los votos favorables de PP, Cs, UPN y Foro Asturias (166); las abstenciones de los diputados de Podemos, ERC, Pdecat, Compromís y Coalición Canaria (83), y los votos contrarios del PSOE, Nueva Canarias y el PNV (91).

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