Joaquim Coll: Los soberanistas crispan “con sus argumentos”

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DEBATE SOBERANISTA

Los miembros de Sociedad Civil Catalana, en el Teatre Victoria./EP

04 de mayo de 2014 (11:53 CET)

¿Quién crispa en la sociedad catalana? El debate sobre el proceso soberanista, con la mirada puesta en la consulta del 9 de noviembre, es intenso. Y, tras la agresión de una mujer al primer secretario del PSC, Pere Navarro, --aunque se desconocen todavía las causas reales—ha generado una disputa sobre los responsables de esa crispación.

El historiador y articulista, Joaquim Coll, uno de los impulsores de la entidad Sociedad Civil Catalana, considera que son los defensores de ese proceso los que, con “sus argumentos”, generan esa crispación.

La idea de Coll es que la defensa de la consulta, al identificarla con un proceso democrático, genera una crispación colectiva. Y cree que la crispación se incrementará en los próximos meses, a medida que se acerque la fecha del 9 de noviembre. Pese a entender que los soberanistas no quieren, de forma voluntaria, provocar esa crispación, Coll asegura que lo acaban consiguiendo. “El argumento del soberanismo, como se ha planteado, con términos equívocos y confusos”, lleva a esta situación.

Difícil solución


Es decir, si el movimiento da por sentado que los catalanes tienen el derecho a decidir, como una cuestión democrática, y que es el Gobierno español quien lo impide, en contra de ese supuesto derecho democrático, la sociedad catalana entra de lleno en un proceso de crispación colectiva.

Pero Coll recuerda que con ello se genera una situación de difícil solución que puede comportar consecuencias.

“Cuando se apela a estos argumentos, que son simplistas, porque en democracia las cosas no funcionan de esa manera, esto puede invitar a que pasen cosas un poco desagradables”, ha afirmado Coll, al entender que siempre puede surgir algún “descerebrado que haga saltar la chispa de la crispación.

Coacción

Y, en concreto, Coll se ha referido a President Artur Mas, quien se muestra decidido a convocar la consulta, sabiendo que no se podrá realizar.

Si lo hace, a juicio de este historiador, “es encender la mecha sabiendo que sólo generará frustración”.

Coll se ha mostrado en contra, también, de la presencia de la estelada en espacios públicos, en muchas rotondas y lugares públicos de Catalunya. “Encontrarse la estelada como bandera oficial que ya nos anticipa el futuro, eso es coacción”, ha sentenciado.

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