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El líder de ERC destaca la reducción del déficit en el Círculo de Economía, pero no renuncia al referéndum, mientras la ANC pide ya la fecha

Manel Manchón

Economía Digital

El vicepresidente del Gobierno de Cataluña y consejero de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras, cuyo partido ha sufrido la primera baja por el 1-O. EFE/ Andreu Dalmau.

Barcelona, 27 de mayo de 2017 (07:55 CET)

Oriol Junqueras se refugia en la gestión, en la reducción del déficit, y en el crecimiento de la economía catalana, a la espera de ser inhabilitado cuando el Gobierno catalán ponga la directa para celebrar el referéndum. Ya no hay vuelta atrás. Los partidos independentistas han llegado tan lejos que han asumido todas las consecuencias, y el propio Junqueras, el mejor colocado para ser el próximo presidente de la Generalitat, ha pedido a su partido que todos los recambios estén a punto si él no puede presentarse.

Junqueras evidenció ante los empresarios, en el Círculo de Economía, su voluntad de trasladar su gestión, de constatar que es el Gobierno central el que sigue obstaculizando la buena marcha de las finanzas públicas, aunque la política para reducir el déficit haya sido una imposición del Gobierno central y del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Junqueras aseguró, sin embargo, que su buena gestión ha permitido la reducción del 85% del déficit de todas las administraciones públicas. O dicho de otra manera, que Cataluña es la que más contribuye a la reducción de la suma total del déficit. Pero ello se ha debido, en gran medida, a los presupuestos prorrogados en los dos últimos años, y a la buena marcha de la economía, con mayores entregas a cuenta a través del sistema de financiación autonómica. “Si alguien es consciente de no dejar una deuda intergeneracional inasumible, somos nosotros”, aseguró, insistiendo en que no deja de preguntar al Gobierno central sobre el posible incremento de los tipos de interés, lo que dificultará el pago de una deuda que sigue cercana al 100% del PIB.

Junqueras prepara a su partido para que busque candidatos si él no puede presentarse

Ese es el papel que le gusta exhibir a Junqueras, que genera siempre expectación. Y se jactó de recibir “muchas preguntas” por parte de los empresarios que asistieron a su intervención en las jornadas económicas de Sitges, a diferencia del presidente Carles Puigdemont, quien, el jueves, experimentó un enorme vacío por parte del empresariado catalán, por lo menos los empresarios que concita el Círculo de Economía.

El líder de ERC insistió en que España y Cataluña, todos, deberían pensar en los grandes retos, como el paro de larga duración; el sistema de pensiones con un agujero de 15.000 millones anuales que se prevén para la próxima década: la deuda cercana al 100%; el déficit o los tipos de interés al alza. No quiso hablar del proceso soberanista, no dio pistas sobre el referéndum, y sólo se limitó a rechazar que una Cataluña independiente, por fuerza, deba salir de la Unión Europea. “Es imposible”, reiteró.

El Gobierno se agarró a Junqueras, pero el líder de ERC no puede renunciar al referéndum

Las cosas, desde el punto de vista económico, van bien. Junqueras quiere representar esa cara. En 2017, explicó, se producirá un repunte del 23% de la recaudación por la vía impositiva. “Si se cumplen las previsiones, acabaremos 2017 con un PIB de 233.000 millones de euros, cuando hace cinco años atrás se estancó en los 200.000 millones”, consideró. Pero, ¡vaya, hay otras cosas pendientes!

¿Qué pasará? Junqueras está en una difícil situación. Ha logrado que la clase empresarial le respete, algo que no pasa con Puigdemont, a quien considera un lego en materia económica. Los empresarios creen que es el hombre de futuro en Cataluña, y mantiene buena sintonía con el gobierno de Mariano Rajoy, con De Guindos y con Saénz de Santamaría.

La cuestión espinosa es el referéndum, es salir de un bloqueo que nadie está en disposición de borrar de un plumazo.

Junqueras consiguió que todo el Govern decidiera que no se podía dar marcha atrás, a pesar de las dudas del Pdecat, al margen de Puigdemont. Pero eso implica que él mismo corre el peligro de ser inhabilitado, cuando el Gobierno ponga en marcha la máquina judicial, a través de recursos y recursos, que tratarán de parar el referéndum.

Todo corre hacia la Diada del 11 de septiembre, un guión fatalista, con todo bloqueado

Y, pese a lo que ha querido pensar el Gobierno de Mariano Rajoy, que se ha agarrado a Junqueras –paradojas de la vida—en los últimos meses, el líder de ERC está dispuesto a llegar hasta el final. Y aunque quisiera, ya no puede poner el freno de mano.

Este mismo sábado, cuando Mariano Rajoy ofrezca su visión de la jugada en el mismo marco del Círculo de Economía en Sitges, las entidades soberanistas, la ANC, Òmnium Cultural y la AMI celebran una cumbre para pedir al presidente Puigdemont la fecha y la pregunta del referéndum. La presión de los independentistas se incrementará. Y se trata, en realidad, de las cúpulas de los diferentes partidos, porque en esas entidades están representados tanto el Pdecat como ERC.

En la AMI, la asociación de municipios independentistas, que agrupa a la mayoría de ayuntamientos salvo las grandes ciudades del área metropolitana –como Barcelona o L’Hospitalet—figura como presidenta Neus Lloveras, del Pdecat y como vicepresidente Jordi Gaseni, de ERC.

Todo corre ya hacia la Diada del 11 de septiembre. Y eso lo comprobaron los propios empresarios, que mostraron un cierto pesimismo, una especie de ‘no hay nada que hacer’, un fatalismo a la espera de que se cumpla un guión que pasa por impedir el referéndum, por parte del Gobierno central, y por las inhabilitaciones de los principales responsables políticos catalanes.

 

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