La cara oculta del empresario que organizó el 'Madrid Arena'

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INVESTIGACIÓN

Ana Botella explica las medidas a adoptarpor el Ayuntamiento. EFE/Kote

08 de noviembre de 2012 (21:15 CET)

El Ayuntamiento de Madrid investigará los hechos sobre la tragedia del Madrid Arena, pero todo apunta a que las pesquisas se quedarán ahí, en la noche en la que fallecieron las cuatro chicas.

Un portavoz del Vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva (PP), ha asegurado que el consistorio que dirige Ana Botella (PP) “sólo denunciará los hechos del Madrid Arena” pero no esclarecerá si Miguel Ángel Flores incumple las ordenanzas municipales, como denuncian sus competidores, trabajadores y clientes.

Este empresario de la noche madrileña tiene varios locales "en los que incurre en la ilegalidad constantemente desde hace varios años", según otros actores del sector. La Sala Macumba, también conocida como Space, situada en los altos de la estación de trenes de Chamartín, es el objeto de las supuestas infracciones.

Sin competencia

Varios testigos afirman que el Vicealcalde de Madrid ha celebrado su cumpleaños en varias ocasiones en dicho local. Se han fotografiado juntos, pero Villanueva niega cualquier relación con Flores, más allá del saludo. Las discotecas competidoras creen que Space rompe los moldes de la normativa sobre locales de la ciudad y sospechan del segundo edil.

El consenso del gremio es que se trata del único after hour de Madrid porque la apertura de nuevos con esta tipología se prohibió hace años, una vez Flores montó el local. Desde la tarde del sábado hasta la noche del domingo se puede entrar en Space. "Este régimen se distancia de la normativa local", explican funcionarios municipales a este medio bajo condición de anonimato.

Sin contratos

Varios ex trabajadores de la sala de fiestas son coprotagonistas de la historia. El empresario se hizo con el local hace 13 años. “En todo este tiempo la policía no ha ido más de tres veces”, explica uno de ellos, y siempre "para pedir algún papel" desde la calle. Sin embargo, “nunca han entrado al local y menos en las oficinas”, dice.

Flores ha generado empleo en Madrid, pero ilegal “No había ningún tipo de contrato”, coincide otro ex trabajador. "El dinero negro fluía en el ambiente". Flores pagaba “cuando le daba la gana”. No solía tener efectivo y casi siempre dejaba a deber. “No sólo a los trabajadores, sinó también con los proveedores”, dice otro ex empleado.

Aforos

Sobrepasar el aforo en una fiesta es habitual en los locales de Flores. A su empresa, Diviertt, se la acusa, según el juzgado, de haber metido a más de 20.000 personas en el Madrid Arena en la noche de la avalancha, cuando el aforo permitido ronda los 10.000. Es por ello que el ayuntamiento se ha personado contra la empresa organizadora de la fiesta.

El Madrid Arena no es excepcional. Space es un local que tiene entre 800 y 900 metros cuadrados, cuyo aforo permitido supera levemente las 1.000 personas. En los días especiales el espacio se colapsa con hasta 3.000 personas, según un ex trabajador. Las aglomeraciones también se han dado en el día del Orgullo Gay o durante fin de año. La empresa incluso asegura en su sitio web haber llenado el Madrid Arena con 30.000 personas.

Relaciones cuestionables

Flores siempre ha contado con un equipo de seguridad "especial". Los responsables de seguridad "nunca han sido profesionales", explican en fuentes polciales. Siempre han estado vinculados a bandas criminales como Los Miami y ahora la banda del Manza. Son grupos cercanos a uno de los mayores mafiosos del crimen organizado en España, Ángel Suárez Flores, alias Cásper.

Flores tiene una veintena de demandas en los juzgados, la gran mayoría por impagos. Varios de sus negocios están en quiebra. La noche le ha dado poder y dinero, pero la vigilia del Madrid Arena puede deshilarchar toda la telaraña de relaciones dudosas.

Los sindicatos policiales esperan que la investigación sobre Flores sea a fondo. No sólo en su vinculación con la tragedia del Madrid Arena, sino también en lo relativo al resto de negocios que controla. Algo que Botella parece considerar en un segundo plano, al menos hasta que el caso Madrid-Arena quede esclarecido.
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