Puigdemont, flanqueado por Torra y la consellera de Presidencia, Elsa Artadi, durante una reunión de JpC en Bélgica. EFE

La Crida se encalla y Puigdemont gesticula para no perder protagonismo

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Los problemas de Puigdemont para arrancar su nueva formación siembran dudas en JpC, en donde hay sectores cansados de la supeditación al expresident

Iván Vila / Marcos Pardeiro

Puigdemont, flanqueado por Torra y la consellera de Presidencia, Elsa Artadi, durante una reunión de JpC en Bélgica. EFE

Barcelona, 29 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont necesita ir diciendo ‘hola qué tal, sigo aquí’, pero cada vez tiene más difícil que [el presidente] Quim Torra, Elsa Artadi y el resto del govern no vayan marcando su propia dinámica. La Crida, de momento, no tiene más recorrido que ese.”

Así se expresan fuentes de Junts per Catalunya (JpC) habituales en las salas de máquinas de la estrategia soberanista, y que admiten que tanto en el grupo parlamentario como en el seno del gobierno catalán, hay quien empieza a estar harto de tener que encajar a cada momento la línea de actuación con las brazadas que necesita ir dando el expresidente catalán para mantener un protagonismo cada vez más artificioso.

El calendario de Puigdemont refleja sus problemas

Los problemas que Puigdemont tiene para marcar la pauta al soberanismo se reflejan en el calendario. El 1-O era la fecha de referencia que se fijó para dar el pistoletazo fundacional a la Crida Nacional per la República, el movimiento bajo el que pretende aglutinar bajo su liderazgo al grueso del independentismo. Pero sus esfuerzos no están dando el resultado esperado, así que toca dilatar los plazos y, mientras tanto, gesticular. A esa táctica respondió la rueda de prensa con la que el jueves se anunció una hoja de ruta fundacional con aún dos escalas por delante.

El plan inicial, tal y como se les explicó en una misiva enviada a principios de agosto a los adheridos a la plataforma puigdemontista, era fundar la Crida en una convención nacional que se celebraría en torno al 1-O, para exprimir el simbolismo de una fecha que el independentismo asocia a un triunfo, también simbólico, sustentado en la movilización ciudadana y también en una unidad de acción ahora perdida y que Puigdemont tiene la pretensión de recuperar en formato opa al Pdecat y a ERC.

En el seno de JpC no faltan voces que cuestionan los movimientos de Puigdemont

Pero  la fecha ha llegado y los acuerdos internos esperados, no, y en el seno de JpC no faltan voces que cuestionan los movimientos de Puigdemont. Sin ir más lejos, el último, esa rueda de prensa explicable por aquel compromiso de agosto, pero que al final no pasó de una comparecencia de perfil bajo en la que apenas hubo concreciones, más allá de anunciar nuevas fechas.

Así, si en julio, la Crida se presentó en sociedad con un gran acto en el Ateneu Barcelonès que contó con la presencia de Torray con una intervención a distancia de Puigdemont, ninguno de los dos –cabezas visibles de la Crida junto con Jordi Sànchez-, participió esta semana se optó por un perfil bajo, con el actual delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, y los diputados de JpC Gemma Geis y Antoni Morral como portavoces.

El Pdecat, pendiente de la integración en la Crida

La cita apenas sirvió para anunciar una “convención fundacional” ahora programada el 27 de octubre, primer aniversario de la declaración de independencia del Parlament”, en Manresa, por la cercanía con la prisión de Lledoners, y un congreso que culminará el proceso fundacional de la organización -que todavía no se sabe hasta qué punto operará como un partido- el 6 de diciembre, día de la Constitución, por aquello de seguir exprimiendo el capital simbólico del calendario.

Tras la dilación, se agazapan los desencuentros. A estas alturas, en el seno del Pdecat, pese a que la cúpula fue remozada al gusto de Puigdemont en julio aprovechando la onda expansiva de la presentación de la Crida, siguen sin ponerse de acuerdo sobre la forma de integrarse en la nueva organización impulsada por el expresident.

“La rueda de prensa la tenían que hacer porque se comprometieron a hacer algo en estas fechas, así que la metieron con calzador. Y lo siguiente es la convención, que será una fanfarria, pero sin avanzar nada concreto”, admiten fuentes de JpC, que ironizan sobre el contenido y la naturaleza de la Crida, aún por definir. “Es como el misterio de Fátima”.

Problemas de encaje

El encaje de la rueda de prensa generó un problema, porque el mismo jueves estaba previsto que la alcaldable del Pdecat por Barcelona, Neus Munté, anunciara, como así hizo, un acuerdo para diseñar una lista conjunta suscrito el pasado 21 de septiembre en la prisión de Lledoners con el exconseller Quim Forn, Jordi Sànchez -el tercer líder de la Crida, junto a Puigdemont y Torra- y el propio Mascarell, que, horas antes de que hablara Munté tuvo que hacer encaje de bolillos ante las preguntas de los periodistas para no reventarle el anuncio a la alcaldable.

“Dicen que quieren sumar más gente, pero lo que suman es más ruido”, protestan fuentes soberanistas decepcionadas con el rumbo que han tomado los acontecimientos. “Es todo muy compulsivo y muy poco pensado. Así nos va”, lamentan.

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