La cultura, en pie de guerra contra el 'Rajoyazo'

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AJUSTES

Puerta de unos cines Yelmo

14 de julio de 2012 (16:16 CET)

Ir al cine, al teatro o a conciertos será más caro en España a partir del próximo 1 de enero por el incremento del IVA del 8% al 21%. Un salto brutal que la industria cultural asegura que no puede asumir y que significa el punto y final de muchas actividades. Sólo se salvan los libros, ya que el Gobierno mantiene el tipo supereducido al 4%.

Desde el inicio de la crisis, los profesionales del sector han visto como el consumo se reducía cada vez más. Es de las primeras cosas que muchas familias eliminan cuando se ajustan el cinturón. Poco después del Consejo de Ministros del viernes, la industria ya estaba en pie de guerra. Una posición que se ha reforzado este sábado, cuando el Boletín General del Estado (BOE) ha puesto negro sobre blanco el alcance del Real Decreto-ley.

Han manifestado su rechazo al Rajoyazo los portavoces de los productores de cine, de salas de exhibición, las asociaciones de salas de teatro y danza, y varias productoras discográficas. También han mostrado su indignación los profesionales del mundo del toro.

Reordenación del gravamen


También han tenido una sorpresa amarga al abrir el BOE de este sábado los propietarios de discotecas y salas de recreo. En la nueva ordenación del gravamen, pasan a tener un tipo impositivo del 21%. Un incremento que provocará “muchos cierres y reducciones de personal”, ha manifestado el secretario general de la Federación Catalana de Asociaciones de Actividades Recreativas Musicales (Fecasarm), Joaquim Boadas, en declaraciones a Europa Press.

Consideran que su actividad tendría que estar catalogada con el resto de negocios de la restauración en España. Es decir, tener un tipo impositivo del 10% tras el incremento.

En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, el titular de Hacienda, Cristobal Montoro, ya anunció una subida de 13 puntos del IVA para las funerarias y las peluquerías, que también estarán gravadas al 21%. En el primero de los casos, los profesionales del sector han dejado claro que ellos no pueden asumir un incremento tan significativo. Los entierros serán más caro. En cuanto a los peluqueros, han mostrado su incredulidad ante la subida y sus portavoces vaticinan que incrementará el trabajo en negro en el sector.
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