La desconfianza se apodera de los partidos pro consulta para celebrar el 9N

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La número dos de ICV reconoce la incerteza que rodea al proceso mientras ERC presiona para que Mas tome una decisión cuanto antes

Artur Mas acompañado por el resto de politicos pro-consulta / EFE

11 de octubre de 2014 (12:06 CET)

La desconfianza planea sobre el 9N. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, está atado de pies y manos por el Tribunal Constitucional que le impide dar pasos hacia la consulta soberanista.

Prueba de ello es que el pasado viernes el Ejecutivo catalán no pudo publicar el censo para votar, tal y como tenía previsto, y los ayuntamientos van con pies de plomo a la hora de designar a los coordinadores territoriales.

La presión de ERC


Una parálisis que afecta no sólo a los planes de Mas, sino al del resto de partidarios de la consulta. ERC, principal socio de gobierno, tiene serios argumentos para desconfiar de los planes del presidente catalán.

La reunión del jueves en el Palau Robert para trazar la hoja de ruta de cara a los próximos días --los más decisivos antes del 9N--, acabó sin un acuerdo entre las formaciones y la presión que Esquerra ejerce sobre Mas para que se celebre la consulta es cada vez más intensa.

Las dudas de ICV

Pero no son los únicos que muestran sus dudas dentro o fuera de las puertas de la Generalitat. Este sábado, la coordinadora de ICV, Dolors Camats, ha reconocido la intranquilidad que provoca la incerteza del 9N.

La ecosocialista ha puntualizado que, en estos momentos, la consulta “no está garantizada” y ha añadido que si no se vota en la fecha acordada, “se hará en otro momento” siempre que se garantice una votación “democrática y digna”.
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