La izquierda francesa tacha de ‘traidor’ al hombre más rico de Francia

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POSIBLE EVASIÓN FISCAL

Bernart Arnault, presidente del conglomerado de las firmas de lujo LVMH

09 de septiembre de 2012 (09:59 CET)

La noticia de que el hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, ha pedido la nacionalidad belga y la sospecha de que lo haya hecho para preparar su exilio fiscal ha provocado un revuelo político en el país. Tanto, que incluso la izquierda tachar de “traición a la patria” la actuación del empresario.

El presidente del imperio LVMH, número uno del lujo con marcas como Louis Vuitton, Dior, TAGHeuer, Sephora, Moët&Chandon o DomPérignon, tuvo que salir rápidamente para precisar lo publicado por la prensa belga. Sí, ha pedido la doble nacionalidad franco-belga para desarrollar los negocios de su empresa personal (Groupe Arnault, un holding de inversión en empresas), pero el empresario desmiente en un comunicado que se deba a motivos fiscales.

Promesa electoral

Las explicaciones de Arnault no han calmado los ánimos, especialmente para la izquierda francesa. Sobre todo en este momento, en el que el nuevo Gobierno socialista se prepara a iniciar la tramitación de una de las promesas clave que llevaron a François Hollande al Elíseo: la tasación al 75% de todos los ingresos por rendimientos de trabajo superiores al millón de euros.

El Partido Comunista Francés (PCF) emitió un comunicado en el que calificó la iniciativa del empresario de “cobarde deserción fiscal” y “miserable”. Recuerda que los exiliados fiscales le cuestan al Estado francés entre “80.000 y 100.000 millones de euros al año”, por lo que pide medidas para “poner fuera de la circulación a los dirigentes irresponsables y codiciosos”.

El líder del Front de Gauche, Jean-Luc Mélenchon, reclamó también la aplicación de “una tasa a los exiliados fiscales”.

El candidato a la presidencial por el Nuevo Partido Anticapitalista, Philippe Poutou, fue más allá al exigir “la confiscación de su fortuna y la expropiación de sus empresas”. “Que se vaya si quiere, pero el dinero debe quedarse”, añadió, recordando que “la riqueza es creada por aquellas y aquellos que venden su fuerza de trabajo manual o intelectual”.

Silencio en el PS

Por el momento, ni el Partido Socialista galo (PS) ni el Gobierno han reaccionado a la noticia. Sólo Harlem Désir, candidato a la secretaría general del PS, ha colgado un mensaje en Twitter sobre el tema: “Señor Arnault, usted pertenece a las élites económicas del país. Cuando se ama a Francia, no se la abandona en época de vacas flacas”.

La derecha, por su parte, no ha apoyado directamente a Arnault, muy próximo al ex presidente francés Nicolas Sarkozy, pero ha responsabilizado a los socialistas. “Cuando se toman decisiones estúpidas, se llega a estos resultados aterradores”, declaró el ex primer ministro y candidato a líder del partido conservador, François Fillon, que pidió al Ejecutivo a “reflexionar antes de aplicar decisiones ideológicas, demagógicas e ineficaces”.

Fisco francés

La imposición al 75% de los grandes ingresos se opone a una de las medidas faro del quinquenio Sarkozy, el llamado bouclier fiscal (escudo fiscal o la retención de un máximo del 50% sobre los ingresos de un contribuyente) que entre el 2008 y el 2011 supuso que el fisco francés dejara de ingresar unos 3.000 millones de euros. Dinero que, obviamente, se ahorraron los más ricos del país.

Claro que la propuesta socialista no gusta a todo el mundo, ni siquiera a gente cercana. Por ejemplo, el cantante y actor Patrick Bruel, conocido por sus posiciones de izquierda, tildó la medida de “confiscatoria”.

Evasión fiscal

El presidente del Círculo de Fiscalistas, Philippe Bruneau, advierte en las páginas del diario conservador Le Figaro de una “hemorragia de exiliados fiscales”. “Si el Gobierno persevera, habrá otros casos tan emblemáticos como el de Bernard Arnault y muchos otros casos menos notorios, pero igualmente dramáticos para el dinamismo económico francés”.

Arnault, un defensor a ultranza del ultraliberalismo, según la prensa francesa, es la cuarta persona más rica del planeta y la primera en Europa, con una fortuna personal estimada en 32.000 millones de euros.

La prensa francesa también se ha encargado de recordar que en 1981, justo después de la victoria del socialista François Mitterrand, Arnault se exilió a Estados Unidos durante tres años. ¿Lo volverá a hacer ahora con Hollande?
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