Budó, durante la rueda de prensa de este martes en el Palau de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

La portavoz de Quim Torra hace aguas

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Meritxell Budó culmina 15 días de tropiezos inventándose una norma inexistente para negarse a responder una pregunta en castellano

Iván Vila

Economía Digital

Budó, durante la rueda de prensa de este martes en el Palau de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 11 de junio de 2019 (21:00 CET)

La portavoz del govern de Quim Torra, Meritxell Budó, se ha convertido en un problema añadido para el ejecutivo catalán, que ahora, a sus notorias dificultades para desplegar a menudo un argumentario creíble, suma la imprudencia y la falta de cintura que está demostrando Budó en sus intervenciones públicas.

Para muestra, la rueda de prensa con la que la consellera portavoz culminó este martes sus 15 días horribilis. Budó completó una desconcertante comparecencia en que se negó a aclarar a qué se refería con la “respuesta de país” que reclamó en caso de que Ada Colau repitiera como alcaldesa en Barcelona.

Luego, usó una doble vara de medir a la hora de valorar, por una parte, el eventual apoyo del PSC y Manuel Valls a Colau en Barcelona y, por otra parte, el entendimiento entre ERC, Junts per Catalunya (JpC), la CUP y los comunes en Tarragona. Completó su intervención encarándose con una periodista a la que se empeñó en aleccionar con vehemencia sobre una norma inexistente, negándose a responder en castellano una pregunta con el argumento de que no la había respondido previamente en catalán.

Budó se había metido en un charco en una entrevista publicada el domingo en El Punt Avui en la que afirmaba que existía una “operación de Estado” para impedir que haya un gobierno y un alcalde independentistas en Barcelona, así que en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del gobierno catalán le preguntaron por eso. Y la portavoz reiteró que sí, que considera que los intentos del PSC de llegar a un acuerdo con los comunes que contaría con el aval de Valls responde a un plan orquestado por el Estado para impedir que gobierne la lista más votada, la de Esquerra, y se constituya un ayuntamiento independentista en la capital catalana.

La portavoz de Torra, sin respuesta

Pero, en cambio, cuando le preguntaron por las negociaciones entre JpC, ERC, la CUP y los comunes para impedir que en Tarragona gobierne el PSC, que allí fue la lista más votada, evitó valorarlo y lo circunscribió al terreno de “la autonomía local” de los partidos para llegar a acuerdos. Eso sí, para salir del paso, acabó subrayando que Barcelona “es la capital de Cataluña”, por lo que “el peso específico” de ambas situaciones no es el mismo, y remató con una valoración a título personal: “Soy del parecer que respetar la lista más votada o implementar una segunda vuelta sería un avance democrático”.

Lo que se no quiso explicar es a qué se refería cuando, en esa misma entrevista, pidió “una respuesta de país” si Colau reedita la alcaldía, en unos términos que no han gustado ni siquiera a ERC, socio de gobierno de JpC (formación a la que pertenece Budó en tanto que integrante del Pdecat) y principal agraviado en caso de que la alcaldesa cierre un pacto con los socialistas. Esa incomodidad la evidenció el lunes por la noche el portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, con un tuit en el que advertía a la portavoz que el lenguaje que había utilizado para referirse a la situación en Barcelona “solo resta”.

El PSC ya ha solicitado la comparecencia de Budó en el Parlament para dar cuenta de qué se refería. Pero de momento, en la rueda de prensa, Budó se negó a explicar en qué debería consistir esa respuesta que reclamaba. Para justificar su negativa, alegó que comparecía por su condición de portavoz del gobierno catalán, y que las declaraciones, en cambio, las había hecho como dirigente de su partido, aunque en la entrevista se la presentaba en todo momento como consellera de la Presidencia y portavoz del govern y nunca se citaba su condición de miembro de la dirección ejecutiva del Pdecat.

Castellano sólo si hay catalán primero

Eso fue en segunda instancia. Porque la primera vez que le preguntaron por el asunto, se negó a contestar alegando que la pregunta se le estaba haciendo en castellano, y que “en el turno de las preguntas en castellano, lo que se hace habitualmente en esta sala es explicar y repetir lo que se ha preguntado antes en catalán, no hacer dos ruedas de prensa paralelas”.

“Tenemos derecho a preguntar lo que consideremos oportuno”, replicó una segunda periodista, Blanca Basiano, de Antena 3, tras lo cual Budó subió el tono. “Las normas de esta sala, si usted no las conoce se las explicaremos, pero son estas, lo han sido siempre”, trató de zanjar, aleccionando a la informadora.

Pero quien estaba demostrando no conocer las normas era la propia portavoz, que asumió el cargo hace dos meses y medio: el criterio que se sigue habitualmente es dejar para el final las preguntas de los medios que requieren respuesta en castellano, pero en ningún caso se había estipulado hasta ahora que deban ser cuestiones ya respondidas previamente en catalán, como le hizo ver después a Budó otro de los periodistas presentes en la sala.

Cuentas pendientes

En realidad, en la vehemencia con la que la portavoz se encaró con los periodistas convergían dos factores. Uno, la incomodidad que le generaba una pregunta que no quería contestar. Y dos, que Basiano era la misma que hace dos semanas la puso en un brete del que no supo salir cuando Budó insistió en que el independentismo había ganado en Barcelona.

La periodista le pidió entonces que aclarara la afirmación, tras hacerle ver que el independentismo había pasado de 18 a 15 concejales en un consistorio integrado por 41 ediles, y Budó entró en bucle y se lió: “15 digamos que es más de lo que suman los otros grupos, no juntos, sino mayoritariamente”, fue la descoyuntada afirmación con la que zanjó la cuestión.

En aquella misma  rueda de prensa de hace 15 días, Budó también se negó a aclarar si el departamento de Acción Exterior impidió a Carles Puigdemont el acceso a la delegación catalana en Bruselas y maniobró para aislar al expresident cuando Maragall estuvo al frente de la conselleria, como había asegurado en plena campaña de las municipales Elsa Artadi, que antes de ser candidata de JpC al ayuntamiento barcelonés ocupó el cargo que ahora ostenta Budó.

La ahora concejal electa siempre exhibió una mano izquierda de la que parece carecer su sucesora, que este martes calificó una de las preguntas que le hicieron de "surrealista" y de considerar otra "fuera de lugar", valoraciones que nunca se permitió Artadi a la hora de lidiar con la prensa.

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